martes, octubre 17, 2006

QEPD



















Pasó con Rosas, Alberdi y con Evita, entre tantos otros. Ahora con Juan Perón.
¿Somos necrofílicos?
¿Muestra algo de nuestro costado perverso?
¿Qué es esa fascinación por la muerte?
¿Por qué?

3 comentarios:

Paranoid dijo...

"Se escupe agrediendo. El garzo funciona como extensión de nuestras extremidades."

No podría haberse dicho mejor

Escupir

Una palabra ke me hizo revolver viejos recuerdos, de hace 2 semanas cuando creía ke lo más importante era escupir, siempre escupir, sin importar si agrada o no la flema en la cara... Tan rápido se olvida...

Y AHORA A ESCUPIR CON SEGURIDAD O SIN ELLA!

MIERDA!



Saludos!
Viva la Acracia!

emebé dijo...

¿No será que el muerto ya no importa?

Liliana dijo...

Yo más bien creo que el muerto está más vivo que nunca, y paradójicamente, por ausencia... Es decir, notamos su falta por ausencia de sus "haceres".
Y sí, definitivamente, los argentinos somos necrofílicos (es el lado oscuro de este Sur que queda en el fin del mundo).