lunes, septiembre 11, 2006

Legalización de las drogas: Entre la hipocresía, el snobismo y la imbecilidad (políticamente correcta)







I

Alguna vez presencié una escena que hasta el día de hoy me provoca una sonrisa. Reunión etílica, charlas estériles, ceniceros rebosantes. De repente, uno de los “comensales” arma un porro, lo enciende, y generosamente, empieza el convite. No importa si se/nos prendieron/imos. Sólo recuerdo a un individuo rechazando de plano tan dadivosa ofrenda, con el endoso: “No, gracias, drogas políticamente correctas, no, no…”.

II

Para sectores de la clase media urbana, progre y universitaria, ¿hay algo que sea menos políticamente correcto que hablar sobre la legalización de la marihuana? Probablemente si no se trata de un grupete de santurrones, uno corre el riesgo de quedar como un fascista o simplemente como un pelotudo, a secas, si se anima a levantar voces en contra.

III

Existe una enorme cuota de caretaje, de querer quedar bien, de temer mear afuera del tarro. Tomo el caso de la marihuana porque es paradigmático. Pero generalmente se habla de legalizar las drogas con una liviandad que asusta. Una linealidad analítica que recorta, que parcializa, que es clasista, que individualiza hasta atomizar.

IV

Otra cosa es la despenalización. Es un disparate que cualquier persona se vea sometida a una causa, a una detención, a un proceso o lo que fuere, por el simple hecho de poseer sustancias para satisfacción personal. Sencillamente constituye un avasallamiento a las libertades individuales, y punto. Tema finalizado.

V

Las campañas pro falopa confunden todo. Se enarbola la bandera de la libertad. De disponer libremente de un cuerpo, de un cerebro destinado a la limadura. Hasta ahí vamos bárbaro. Al Don Pirulero, cada cual atiende su juego. Ahora, se presentan estadísticas o trabajos médicos-científicos, por lo menos dudosos. Se plantean teorías de la conspiración de la CIA, el Departamento de Estado, o de logias masónicas, como son los tristes argumentos de ese personaje ya nada pintoresco llamado Fidel Nadal.


VI

Argentina no es ni Suiza, Noruega, Holanda, Dinamarca ni Suecia. Tiene algunas diferencias, en lo que a radiografía socioeconómica y cultural se refiere. Más de un tercio de la población sumido en la pobreza, el hambre, el empleo precario. La brecha entre ricos y pobres cada vez más amplia. La inflación que pulveriza el poder de compra de los sectores de menores ingresos. Estratos sociales completos desintegrados del corpus societario, compartimentados, arrojados a un infierno cotidiano incomparable.

VII

Si de elegir se trata en materia drogas, que es lo que nos convoca (no hablemos de otras “decisiones”), ¿quién está en condiciones de hacerlo? ¿Los millones de pibes hambreados, expulsados a patadas en el culo de la sociedad, víctimas de la mafias de poca monta y no tanto, de los policías, de los punteros, de narcuchos, de pezzzuttis y de fiolos? ¿Los guachos mano de obra barata de la delincuencia urbana, merodeadores de institutos y calabozos, con cerebros hecho gelatina, subaltimentados, expuestos permanentemente a la muerte?

VIII

Muchos son los pibes que se están matando día a día con el paco, en cuestión de meses, de días, de horas. Muchos son los que cada día te afanan y te liquidan por 20 pesos para un papel. Muchos son los que están condenados en vida, o a la muerte en vida. Ellos no pueden elegir si comen o no carne roja, con o sin sal, con o sin colesterol, con o sin azúcar, con o sin aditivos. Ni siquiera si pueden elegir si comen o no.

IX

¿Libertad para quiénes? ¿Hay una libertad para algunos más privilegiados? ¿Existe alguna proclama en nombre de la libertad (supuestamente progresista o de izquierda) más mezquina, burguesa y egoísta que la legalización de las drogas? ¿No es por lo menos una falta de respeto que haya grupúsculos apologistas que ante este panorama, encima aboguen por las libertades de los otros, como si se tratase de un partidito de fútbol?

XX

Se trata nada más ni nada menos que de la vida o la muerte de personas indefensas. En definitiva, disfrazado de un progresismo políticamente correcto con halos de trasgresión (¡¡¡Qué palabra de mierda!!!), se incurre en consignas reaccionarias con una visión distorsionada de la realidad, por imbecilidad, por egoísmo clasista, o simplemente por desinterés en el Otro (sí, con mayúscula, bien antropológico).

XI

No hay nada peor que alguien hable en nombre de la libertad de los Otros (los negros, los desclasados, los supranumerarios, los nuevos lúmpenes), y menos que lo hagan supuestos progresistas, incrustados en sus cómodos sillones, bajo techo, sentaditos al lado de la estufa, con la panza llena.

7 comentarios:

Lobo Estepario dijo...

Amigo Duluz: Eso es andar a las patadas.
Acuerdo en gran medida con el artículo. No vale la pena ponerse en algún detalle.
En todo caso, que sea legal o ilegal, casi que me importa tres carajos. Como buen burgués, sólo quiero mi plantita. Y que nadie me rompa las pelotas por eso, claro. Y tengo una interminable lista de opiniones políticamente correctas, que algún día publicaré, así nos reimos todos.
Sigue esmerandote como hasta ahora (me acordé de una maestra de cuarto grado que siempre ponía eso en el boletín, y me pareció la mejor frase de aliento para cerrar el comentario)

Juana (quir-k) dijo...

lo que me sorprende es como de golpe todos saben de botánica y procedimientos,asi, de golpe.le preguntas a cualquiera en una fiesta y todos dan catedra, desde como armar un porro hasta como hacer que tus plantas crescan mejor o como curar el que se yo que...eso es por que esta "in" estar "out", que si estuviera "out" no habria tanto snob haciendose el "rebelde sin riesgos"....
ok ya me marie...
aver entonces era "despenalizacion si, legalizacion no, al menos por ahora"....
ami que no me jodan por que me llamo maria juana, no?

berenice dijo...

La marihuana está de moda. Así como en su tiempo estuvo de moda el LSD. No tengo nada en contra de la marihuana, pero sí me molesta mucho todos los boludos que viven haciendo propaganda.
Creen que es un fruto prohibido y que son re rebeldes y re cool por consumir.

No quiero meter a todos en la misma bolsa; no es así para todo el mundo, pero ya se ha convertido en lo más normal que muchas personas que conozco alardeen de como malgastan su dinero en una piedra de 547549754 kg.

berenice dijo...

Ah, y sobre el último ítem.
Yo hablo de igualdad y de libertad. Son mis ideales. Y tengo la panza llena. La cuestión es promover de alguna forma tus ideales, hacer algo, accionar.

berenice dijo...

Y amo las estufas.

mendocino dijo...

Es una moda o una forma?
Hay gente que alardea de tener caballos y otros que viven de los caballos.
Yo tambien amo las estufas berenice.
Pero quiero mi cogollo

Ciriaco Pescador dijo...

La cagaste, simplemente genial, sean o no pensamientos absolutamente tuyos me has hecho reflexionar más de la cuenta, en mi país las cosas no son tan distintas, más bien idénticas, salvo algunos matices. Tendré mi seño "fixed on your blog".

Mudras

p.d. A medida que me alejo de la contingencia (en tu blog me refiero) siento que más distancia nos separa de Rotten. Ese loco desentendido.(para llegar a ser punk no tienes que haber vivido toda una vida, todo lo contrario, debes buscar como no vivirla, como acabar lo antes posible) ahh, he ahí la razón, pregunto entonces ¿qué edad tiene J. Rotten actualmente?.