sábado, enero 28, 2012

LA ESPINA


Cursaba el primer año del colegio secundario. Un día, en el medio de una clase, apareció un pibe de segundo o tercero del cual ni recuerdo el nombre; tenía ojitos claros, el pelo negro enrulado y muy corto. Caminaba con los pies hacia afuera, como un pato. Lo primero que me dije al verlo fue “este en su vida pateó un fulbo”. El pibe, mezcla de monaguillo y abanderado eterno, se plantó frente al aula junto a un cuarentón bronceadísimo. Se presentaron como integrantes de la Fundación Vida Silvestre. Explicaron su origen, qué tipo de actividades desarrollaban, qué relación con la por entonces famosa WWF (sí, adivinó, la del panda) y cuáles eran sus objetivos. En ese marco, contaron que solían recuperar animales salvajes heridos o con otra dificultad física: podía ser un lobo marino herido por pescadores, un ave baleada, etcétera. Ahí la cosa cambió de color: la Guerra del Golfo estaba bien fresca, y con ella, las famosas imágenes de los pájaros recubiertos de petróleo. Efectivamente, estos dos personajes apelaron al golpe bajo: las chicas suspiraban y a más de uno, porqué negarlo, le corrió un escalofrío por el espinazo. Por último, lanzaron otro anzuelo infalible: el campamento. Chau. Varios reímos en silencio. Calculo que en ese instante varios imaginamos las bromas jodidas por hacer, y hasta nos ilusionamos con tocar una teta.
  
Una semana después, durante una tarde invernal típicamente marplatense, aterrizamos a un local de no sé qué galería céntrica. Éramos seis, si la memoria no me traiciona. Nos recibieron un par de chicas muy lindas escoltadas por el nerd/monaguillo de ojos celestes que nos vendió el paquete de humo con una insoportable amabilidad; obsequiaron lápices y papeles hechos con madera reciclada y nos invitaron pasar a un salón chico. Adentro, esperaban sentados cerca de una veintena de púberes granujientos, con abrumadora presencia de testosterona en estado de ebullición y apenas un par de polleras desubicadas completaban el cuadro. El protocolo de bienvenida, junto a las pendejas en peligro de extinción, nos provocó de inmediato una desazón considerable. De repente, apareció un tipo que explicó el llamado efecto invernadero (al margen: en ese tiempo una banda thrash llamada Greenhouse Effect afloraba por incontables paredones de la ciudad); sus palabras dieron pie a un documental repleto de ballenas destripadas por japoneses y noruegos, de selvas ultrajadas por motosierras y topadora, de  incontables aves agonizantes gracias al petróleo de Saddam, de Chernobyl, del smog en las grandes ciudades y otras pestes de la civilización. Durante la proyección, el grado de pelotudismo se incrementó de manera virulenta: volaron golpes en los lóbulos de las orejas desprevenidas y objetos varios. Cuando la película terminó, se encendieron las luces, reaparecieron los agentes de la Fundación y escapamos sin darle mayor pelota al asunto.

Volvimos a la galería al otro día. Me di cuenta, de entrada, que varios de los concurrentes a la primera cita habían pegado un faltazo con tufo a definitorio. Listo, fuiste Carlitos. Con las esperanzas de ligar minas por el piso, nos sometimos a la voluntad de los jóvenes oficiales de Vida. Pasamos de nuevo al cuarto, volvieron los papeles marrones y el lápiz ecológico. Epa. Sí, lo peor estaba por llegar: un examen sobre el documental sin aviso. Entregué un mamarracho en pocos minutos. Salí, prendí un pucho y esperé a los demás. Cuando todo finiquitó, uno de los monigotes avisó que en pocos días tendrían los resultados. ¿Para qué? "Para ver quiénes podían ingresar a la Fundación". Tomá mate. Por suerte, a esa altura del partido, éramos concientes que los días como ecologistas militantes habían llegado a su fin.

Previsiblemente, mis amigos y yo fuimos descartados de plano. No así otros compañeros, que así y todo, no pisaron más. Sin embargo, nos quedó la espina bien clavada. Y organizamos la vendetta. Anónima, fugaz. Una noche de paseo alocado a puro video juego en Sacoa tomamos la decisión en medio de risas y expresiones maliciosas. A por ellos, diría el gallego. Bajamos a los santos pedos unas escalinatas, nos detuvimos unos segundos frente a la vidriera, inspiramos profundo, sacudimos los pulmones en busca de flema tóxica y les inundamos por completo la fachada. Con una sensación de satisfacción y crueldad gigantesca, contemplamos la obra. Recuerdo con mucha nitidez la imagen de un gargajo amarillento deslizándose por el vidrio como si fuera un caracol inválido. Volvimos a cruzar las miradas. Alguien largó un “rajemos”. Nos hicimos aire en un instante.

Si un terapeuta llegara a leer esto junto a mis opiniones sobre el activismo ecologista y las ONG´s, se haría un festín pantagruélico. En todo caso, estimados, pueden ofrecerme sus servicios en un comentario de este humilde –pero querible- blog. Y que atiendan por IOMA, eh. Muchas gracias. Buenas noches y buen provecho.

martes, enero 17, 2012

Doblarse o romperse, dats de cueshtion


Ya es una constante en ese humilde sitio: por h o por b, se demoran los posteos. Sepan ustedes, estimados, nuevamente disculpar. Este post sobre el radicalismo 2012 tiene esa característica (?). ¿Cuál fue el momento en el que fue embrión? Voy a ser honesto, algo que de lo que no suelo caracterizarme (?). Fue durante los días previos a la elección de autoridades partidarias que determinaron que Mario Barletta sea designado presidente de la Convención Nacional, donde ya se podían olfatear varios matices interesantes para la  posterior disección.

La bochornosa interna, el protagonismo mediático de Sanz, Morales y Cobos, la jugada de Alfonsín con De Narváez, la olvidable elección general. Todo eso quedó atrás. El previsible cataclismo, como toda crisis, les abrió a los radicales una oportunidad más. Paradójicamente. Porque por más cachetazos recibidos, por más que su presencia en el escenario político esté puesta seriamente en duda -de nuevo-, la UCR es el principal partido opositor al peronismo. Por presencia parlamentaria, por anclaje territorial, por historia, por formación de cuadros. Como me dijo una vez alguien: hasta en el pueblo más escondido del país, después de la Municipalidad, el Banco Nación, la Comisaría y la Iglesia, hay un comité.

La tarea que tendrá que llevar adelante Barletta es, vaya novedad, por demás complicada. En una rica entrevista que le brindó La Capital de Rosario (y también en otras), remarcó que su principal desafío es “modernizar las estructuras” para fortalecer “la cohesión interna” con las “puertas abiertas” -dirigiéndose a Carrió y López Murphy sobre todo- para así tender puentes de “diálogo con otras fuerzas”.  Sobre esto último, no es menor resaltar que el radical integra el Frente Progresista que gobierna su provincia con el socialismo de Binner, aunque por esas cosas de la política ambos sectores –recordamos- llevaron candidatos presidenciales que compitieron entre sí. Parte de su postura podría sintetizarse en este párrafo:

El radicalismo tiene que dejar de amurallarse y saber convivir con las diferencias. No puede ser que ante las diferencias todo termine con rupturas, fracturas o expulsiones. Lo importante es hacerse entender. Por supuesto que hay presupuestos básicos en el radicalismo, que tienen que ver con la ética republicana, la transparencia y la honestidad, entre otros principios, luego hay diferentes miradas y estrategias dentro de un espacio político. Lo importante es dialogar. El radicalismo tiene que empezar a cambiar la manera de tratar las diferencias, hay que convivir con ciertos niveles de diferencias.
  

Asoman en la superficie, como pequeños icebergs, los primeros dilemas. Por un lado, Barletta apela a lo identitario para resucitar la mística partidaria, donde las notorias (y notables) diferencias ideológicas internas puedan contenerse bajo el mismo techo. Como en el denostado Movimiento, je. ¿Son posibles de concretar esos enunciados considerando a los actores y al contexto? Suena difícil. A su vez, como si lo anterior fuera moco de pavo, el referente de la UCR aspira a replicar la experiencia de Santa Fe con el socialismo, la del Frente Progresista. Y otra vez los convenientes: el partido de Binner es cabeza y no cola de ratón tras los números que obtuvo con el FAP en octubre; por ende, el margen de exigencia radical es bastante estrecho. Además resulta difícil imaginar a los autodeclarados puristas de Libres del Sur y compañía de la mano de un López Murphy. O de un Aguad, para buscar un ejemplo más cercano. Pensándolo bien...Dejémoslo ahí. En agosto último, a propósito, se podía leer esto:

(…) de acuerdo a la experiencia reciente –más por los resultados que por convicción-, parece inevitable que los radicales busquen en Hermes Binner y su espacio una especie de refugio de supervivencia hasta el acomodamiento de los melones en el carro bajo el manto piadoso de “retornar a las fuentes socialdemócratas”. Hay un hilo conductor que comparten en Santa Fe y al cual los radicales apelarán para reflotar el romance de otrora, al tiempo que no sería descabellado imaginar a Margarita Stolbizer y otros “ex” a que oficien de mediadores. No será tarea menuda si es que a Binner le va bien de verdad; cotizará en bolsa e impondrá condiciones. Además tendrá –Binner - que manejarse con amplitud, tolerancia y una enorme cintura para contener a todo el FAP adentro: el sector de los oscilantes e impredecibles Libres del Sur, el pinismo residual y la CTA post mortem difícilmente puedan compatibilizar cánticos referidos a los “hijos de Santucho” con los boinas blancas. Aunque en política todo es posible. Sería una llamativa –y endeble- construcción, mucho más similar a lo que fue la Alianza que a una propuesta superadora y novedosa. (Post completo acá)

Otra de las piedras que se cruzan en la senda estratégica anhelada por Barletta es la propia sangría, digamos, por derecha. Allí es donde aparece un expectante Mauricio Macri, ávido de presencia territorial fuera de la CABA que los espera con los brazos (y algo más) abiertos. El proceso, se sabe, se acrecentó en las legislativas de 2009 y no ha cesado. La amistad pública que mantienen Ernesto Sanz y Gabriela Michetti, el rol omnipresente del Coty Nosiglia, la excelente relación forjada entre el Milico Aguad y Federico Pinedo tras la creación del Grupo A y lo que queda del cobismo, son intentonas, fichines arrojados sobre el paño que habrá que ver si se consolidan. Al respecto, ayer La Nación (con una sputza a opereta importante) reveló el plan expansionista de Macri con los nombres de los intendentes radicales ya telefoneados por su gente: Horacio “Pechi” Quiroga (Neuquén), Aída Ayala (Resistencia), Mario Meoni (Junín) y Héctor “Cachi” Gutiérrez (Pergamino). Aquí, la principal traba que aparece es la ideológica: son los Alfonsín (desgastado y con decreciente influencia), Moreau, Storani, Franja Morada y el resto de la llamada ala progresista.

En definitiva, los correligionarios, que todavía cargan con el Vía Crucis del 2001 en el lomo, se sacudirán el polvo de lo lindo. Tanto ellos como el PRO y el FAP tienen lo más parecido a una revancha en menos de dos años. Para algunos será un santiamén, para otros la eternidad. Sin embargo, y amén de cualquier escaramuza interna, la única herramienta a la que la suerte del radicalismo estará sujeta es a la política. Nada más ni nada menos. Trabajar y apostar a la construcción política en vez de tanto set de TN; porque sin una postura coherente que salte por encima de los apolillados decorados honestistas y el solemne tono crispado, quedarán atrapados en las rencillas intrascendentes, en la mera declamación. Arrojados hacia la decadencia imparable como si fuera una cruel e inevitable avalancha, por no haber sabido (o podido) tomar el pulso de una sociedad democrática, que sin la menor duda, necesita de partidos políticos opositores serios y con fortaleza. 

Quién lo diría. Pensar que hasta hace no mucho tiempo desde el antiperonismo se sacaban las vísceras para sumar esa enigmática Pata Peronista. Pareciera ser el tiempo en que el no peronismo necesita imperiosamente de la Pata Radical para, por lo menos, plantarse en algún lugar competitivo de la pole position en 2013.

lunes, enero 16, 2012

Allá


El mar. La arena. El viento. Las quemaduras del sol a la altura de los hombros. Los labios cuarteados. Mar del Plata. Todo me resulta de algún modo recurrente, sin embargo vivo esos momentos con pulso adolescente. De nuevo.



Son instantes irrepetibles, vitales y dinámicos que construyen una gran parte de mi propia historia. Es mi esencia la que se revuelve y dispara imágenes, como una calesita ultraveloz operada por un psicópata. Desde aquel 563 abordado en Juan B. Justo hasta la banquina y de ahí caminar hasta ese no-lugar enclavado entre el Puerto y el balneario 24 de Mogotes. El penoso retorno hasta el piso 11 por las escaleras gracias al ahorro energético alfonsinista. Arrojarse desde la punta de las escolleras. Las barrenadas a pecho con patas de rana en Estrada, Los picados interminables a la salida del secundario. La sensación única de pararse en una tabla. Inevitable. Demoledor, como el paso del tiempo.

Otro verano más mojándome las patas “allá”. Esta vez un poquitín más lejos que de costumbre. Ahora con prole, carpa y alquiler -nada menos-, lo que intrínsecamente conlleva a modificar ciertos rituales. Que no alteran la ecuación, claro está, pero que se acomodan, se ensamblan más aún a la coyuntura que nos toca: menos joda nocturna, bártulos por doquier, cautela y ojo clínico para elegir sitios donde cenar, siestas en los horarios de sol furioso. Y mucho más. En fin. Changes, diría Bowie.

Tanta palabra desordenada confusa para preguntarme íntima y reiterativamente cómo carajo haría para vivir sin Todo Eso. Y no tengo a mano una respuesta.




miércoles, diciembre 28, 2011

La comida fría no es comida (o lo que quedó en el tintero de “A propósito de la Navidad”)


Es una cuestión de principios. Una plantada de bandera. Un grito primal, desesperado, que retumba en un eco interminable de soledad. Un lamento desgarrador que resiste los embates cada vez más virulentos de piononos embadurnados en mayonesa de manera tal que enceguecen. De un Vitel Toné que tiene exactamente el mismo sabor año tras año. De las toneladas de Rusa. De las ensaladas exóticas, esas que poseen ingredientes tan disímiles que bajo ningún punto de vista podrían congeniar en un bol salvo para las Fiestas. De alguna que otra ciruela desubicada para el toque "agridulce". De la sobrevaloradísima pavita, el bicho del reino animal más seco del que se tenga memoria gustativa, que hace que la pechuga de pollo parezca un bife de chorizo jugoso. El helado de lechón…


Señoras y señores, como amagué en el post anterior sobre la Navidad, la comida fría no es comida. Es así. Simple. En estos más de 30 años de existencia, para las mismas épocas, llevo deglutidas toneladas de productos  con la temperatura de un difunto. Y estoy podrido. Cansado. Harto. Para peor, incomprendido. Solitario. En esa abrumadora ola en la que intento surfear, además, convivo con el placer manifiesto y exacerbado de los Otros, de quienes disfrutan exteriorizándolo como si fuera a propósito para joderme, de tales menesteres culinarios. Aclaración: no es pase de factura a nadie en particular; se trata de algo que percibo cada vez más masivo, que excede ampliamente al/los círculo/s familiar/es. Entiendo que, en los papeles, requiere de menor preparación. Entiendo la excusa del calor y el no ensuciarse. Entiendo que, a diferencia de Año Nuevo, mucha gente labura hasta horarios irracionales (a punto tal que me he ofrecido a confeccionar comida de verdad, con un arrojo militante que empequeñecería al propio Che). Pero no me pidan que entienda el regocijo que les provoca, las exclamaciones bocado tras bocado. Disculpen, pero eso no.

Hubiera asesinado por hincarle el diente a un soberano trozo de vacío nadando en chimichurri. No me importaría un regio carajo el mancharme con grasa de cordero, con algún chispeante chinchulín, con una costilla rebeldona de chancho. Hubiera llegado al clímax cuando el picor furibundo de un chorizo mercedino o de Saladillo me perforase la boca, para dar paso así a la convocatoria de aquellos brebajes divinos, únicos instrumentos capaces de reprimir la furia demoníaca desatada por el embutido malditamente genial. Es más, el pollo también habría calzado de maravillas.



Mis expectativas, ahora, están puestas en el 31 a la noche. No son muchas, pero son suficientes como para mantener, al menos, el ánimo no tan por el piso.

Probablemente estas líneas no modifiquen mi derrotero alimenticio de las Fiestas. Mi proclama no dejará de ser un fosforito en la llamarada. Pero acá estoy. Y a rogar por carnes calientes. Carajo.


lunes, diciembre 26, 2011

A propósito de la Navidad





Ya pasó. Una Navidad más, atea y clasemediera urbana, con comida fría a granel (digresión: tengo una teoría acerca de que ese tipo de platos no constituyen “comida”, pero quedará para otra ocasión), escabio, dulces, acidez, resaca, dolor persistente en la nuca. Para los que somos padres de nenes chicos resulta maravilloso ver cómo ellos viven la previa, la emoción, la carta, el momento de los paquetes. Es realmente alucinante y remite de manera automática a nuestra propia historia, a nuestros deseos de entonces por un fuerte de madera para vaqueros, la número cinco gajeada con los colores predilectos, los soldaditos, los playmóbil. Los recuerdos de los que no están. Alguna que otra reyerta familiar memorable, alguna que otra curda papelonera.

Más adelante, ya bastante pajerón crecido, era la perfecta excusa para rajar tipo una, una y pico, a juntarse con los amigos. Caer en la casa de Sultano con botella bajo el brazo y armar así una especie de reunión etílica a la canasta, asentar una buena base y después partir para el boliche hasta el amanecer. Largas caminatas dibujando eses en el asfalto mientras los bólidos conducidos por borrachos dementes nos afeitaban el culo. Piñas, corridas, vómitos y nunca una encamada. Típico de adolescente (?). 

Pero así como en lo personal me genera o moviliza determinadas cuestiones, sé que a muchas personas le rompe soberanamente las pelotas. Por motivos religiosos. Por no estar a gusto con la parentela (calculo que a muchos nos ha sucedido, sobre todo en la edad idiota). O, por una cuestión, si se quiere, más principista, ideológica: que se trata de una "festividad” armada por la mano invisible del mercado, amparada desde luego por los perversos administradores estatales y la Santa Iglesia, para generar un frenesí consumista cuyo único fin es engordar los bolsillos de gerentes anónimos de las grandes corporaciones. Un espejismo pergeñado por mentes perversas, de rostros rigurosamente afeitados, corbatas de seda violáceas y smartphones de los más ostentosos. Un enorme y gigantesco buzón empaquetado para que lo compren millones de ilusos. O millones de boludos monumentales, como más le guste.




Tal es así que he visto por varias calles céntricas de la ciudad el afiche que ilustra este post. Y me hizo ruido, más aún cuando tuve la ocasión de ir a uno de esos hipermercados que parecen ciudades como el que le garcó la cancha a los cuervosVarias cosas me llamaron la atención. La primera, que Guillote Moreno no mintió (?): por dos mangos cualquier familia se podía llevar una canasta navideña digna. A pocos metros de donde me encontraba, un matrimonio joven, muy humilde, ponía con ansiedad evidente e infantil, su pan dulce, las garrapiñadas, un par de turrones, sidra, Ananá Fizz. El tipo, un flaco con pocos dientes y varios tatuajes horribles confeccionados a pura aguja y tinta china, sonreía de par en par. Hablaba con su mujer, una morochona petiza de pelo color petróleo a punto de parir, a los gritos. Rebalsaban de felicidad.

Seguí mi camino sin olvidar a esa pareja. Me abstraje del objetivo primario, que era comprar algo de chupi. Y levanté la vista para encontrarme, oh sorpresa, con muchas otras familias como la que me había atraído. Por supuesto que había de todo. Era un enorme micromundo policlasista. Desde bigotudos bronceados con chomba Polo y bermudas de gabardina crema, hasta vejetas rubionas (a la fuerza) con la cara desfigurada por las cirugías. Sin embargo, me detuve en los otros. En un hombre que había pasado los cuarenta que tenía ambas manos enchastradas de pintura seca, ropa de grafa hecha moco y un sombrerito gris al estilo Piluso. Lo acompañaba un hijo adolescente y cargaba sólo juguetes. Supuse que debería tener unos cuantos pibes, de acuerdo a la cantidad de objetos que llevaba. Sonreía. El pibe que empujaba el carro parecía asesorarlo cual experto vendedor. También estaba manchado de pintura de pies a cabeza. No muy lejos de allí, una familia con rostros bien andinos (¿eran siete, ocho, diez?) arrastraba como podía dos carros atestados de lo que uno presuma como navideño.

Era hora de ir a las cajas y rajar. Poco antes de ocupar mi lugar en la fila, me volví cruzar con el matrimonio del tatuado y la embarazada. Se abrazaban. Se decían cosas al oído. Con una complicidad tierna repasaban los tres o cuatro regalos escogidos. Llegué a escuchar algo parecido a “le va a encantar”. Se ubicaron delante de mí. Pagaron. Pagué. Me fui. Durante el regreso no dejé de pensar un segundo en ellos y en las otras personas que sacudieron mi atención. Los visualicé, a cada uno en su respectiva casa, compartir esa comida y esas botellas a pura carcajada. El momento del engaño para distraer a la manada de chicos y así acomodar los regalos de Papá Noel vaya uno a saber en qué lugar disponible. Los ojos sobresaltados de los pibes al verlos, la singular destreza destructiva con la que aniquilan el envoltorio de los paquetes. El intercambio de miradas pícaras entre los adultos. El fingir sorpresa.

Las imágenes se multiplicaban. Manejando por una calle desierta, creí ver escenas de ese tenor en barriadas periféricas, en rancheríos de adobe o de madera perdidos en algún rincón de los tantos kilómetros que tiene este país. Laburantes, desocupados, los sin nombre reunidos alrededor de una mesa con mucho, poco o casi nada para compartir, pero sin dudas en uno de los momentos más felices del año. Me acordé de la proclama del cartel. Y esas caras. Concluí que es una soberana pelotudez pequebú, bienpensante, superada, de pretensiones iluministas. Porque pocas cosas me motivan más en la vida que ver a la gente pobre feliz. Qué carajo les importa “la farsa consumista elucubrada por los mercaderes del sistema”. Sólo quieren pasar un rato lindo en familia, comer un poco más que de costumbre, beber otro tanto, tirar algún cohete, regalarle algo a los chicos (que muchas veces los pone en una tremenda encrucijada: el obsequio es para Navidad o el cumpleaños), cagarse un poco de risa, y quien te dice, medio copeteado, echarse un polvito en la madrugada. Cosas que suele hacer la gente como uno. Je.

sábado, noviembre 19, 2011

La discusión real

En vísperas a las elecciones generales en España, donde se descuenta que el neofranquista PP de Mariano Rajoy se alzará con la victoria, somos testigos desde este rincón del mundo de un constante avance de la derecha más tecnócrata, tal como nunca se había producido desde la caída del Muro. La palada de tierra final, desde mi humilde entender, a lo que fue "la Tercera Vía". QEPD. Kaputt.






Revive una derecha autodefinida como profesional, profundamente antipolítica y antiestatal, que anuncia que "viene a poner las cosas en su lugar". "Cosas" que, a la luz de ese razonamiento, desordenaron los políticos. Es curioso: por izquierda suelen blandirse también esas espadas discursivas (por estas pampas todavía hay pipistrilos que replican tales cantos de sirena, desde los menemistas residuales hasta cierta izquierda radical). Y en parte tienen razón. Las llamadas socialdemocracias europeas, junto a las fuerzas civiles que transitan esa senda -como los gremios- de países como Portugal, Grecia, España, Francia e Italia, han fracasado de manera estrepitosa con políticas que -a grandes rasgos- mantuvieron los andamiajes ideológicos neoliberales. Poco y nada de "socialismo".


Sería motivo de otro post, pero de acuerdo a los acontecimientos y con escaso apego al rigor científico (?), considero que esos bloques de poder relativo no dejan de ser manifestaciones de una izquierda meramente civilista, que pone el acento fronteras adentro en aspectos liberales-progresistas para moldear o configurar sus propias sociedades. Es la izquierda pajera que nos remite de inmediato a la Concertación chilena o al Frente Amplio uruguayo, tan admirada por facciones de la clase dominante y sectores medios gorilas de este lado del río: socialistas que, eso sí, no pudieron desarmar la política restrictiva de la educación universitaria en casi 20 años de gestión o los que se hacen olímpicamente los boludos distraídos con un paraíso fiscal a la vuelta de sus casas. Ahora...¡Señora, no sabe qué educados que son!


Retomamos. La izquierda civilista, incapaz de resolver las crisis con programas propios, le deja picando la pelota al discurso antipolítico. Los tipos se presentan como verdaderos garcas solucionadores de problemas para el común, desideologizados, decididos y con "conocimientos técnicos" infalibles. Tipos temerarios a los que no les va a temblar el pulso para accionar el bisturí hasta el mango (si es que lo tuvieran (?)).  Tal es así, que resulta muy interesante recorrer la prensa europea para comprender un poco más de lo que estamos chamuyando teorizando (?). 


En un artículo muy completo del periodista Ramón Lobo, donde da un pantallazo general sobre la avanzada tecnocrática en Europa, se puede leer un primer comment como el siguiente (pego textual): "La verdadera causa de la crisis viene representada por "20N NO":echarle la culpa a "la derecha,los ricos,los mercados,las mafias,etc":La CRISIS DE LA DEUDA EUROPEA,por algo lleva ese nombre,viene dada por 2 motivos:a)Los gigantescos déficits públicos originados,a su vez,por las políticas subvencionadoras,del "papá estado que todo lo resuelve".b)El bajo o nulo crecimiento económico durante décadas,originado por las políticas intervencionistas,dirigistas,distorsionadoras,de la economía,que la ASFIXIAN hasta casi no crecer.Tanto (a) como (b) vienen sustentadas en las políticas SOCIALDEMÓCRATAS.Es el momento de eliminar este CÁNCER.deben adoptarse las únicas políticas que DESARROLLAN un país,que crean RIQUEZA,que elevan el BIENESTAR de las personas.Esa política es el LIBERALISMO.Es la HORA DEL CAMBIO,por el BIEN DE TODOS.".


Este verso tipo de argumentaciones ya las conocemos muy bien por éstos pagos...

 *** 


Con las denominadas socialdemocracias en agonía, con grandes sectores de la población que desprecian la política en todas sus formas (desde el ciudadano/consumidor medio hasta los "indignados"), el futuro inmediato no puede ser más desalentador para la vieja Europa. Sabemos, los de esta parte del mundo, cómo esos discursos se importan con facilidad. Repito: los de derecha y los de izquierda. 


Días atrás, respecto al cuadro de situación, El País publicó una interesante nota de opinión de Leandro Pereira Meyer, que reza lo siguiente: "Leo asombrado la tranquilidad con la que se transmiten las noticias de la dimisión (destitución) de Silvio Berlusconi y del Gobierno griego, que según todas las informaciones, se produce a causa de las presiones de los mercados. Hasta en nuestro propio país (NdR: España) se proyecta ese mensaje de la necesidad de 'tranquilizar' a los mercados, como la razón más importante para un cambio de Gobierno. Y me invade un miedo enorme, porque es sencillamente un chantaje a la democracia, de alguna manera, un nuevo tipo de golpe de Estado, que podemos llamar la dictadura de los mercados (resaltados míos. Artículo completo acá).


En ese contexto, pareciera estéril continuar con muchos debates que se instalan desde los medios de nuestro país. Reitero hasta el cansancio: por derecha y por izquierda. ¿Es todavía necesario explicitar que la discusión real pasa por la dirección política de la economía o la rendición incondicional a los mercados? ¿Tanto cuesta entenderlo?




viernes, octubre 14, 2011

El laberinto de Sabella


La derrota con Venezuela duele en el orgullo más que en el presente futbolístico. Cuesta digerir un partido como el del otro día, donde se perdió con la famosa “Cenicienta” (que ya parecería no ser tal) de siempre en la Conmebol. Mucho se ha escrito, y como esta nota no tiene pretensiones de originalidad, pero sí de cierto análisis de cara a lo que viene, considero prudente diseccionar la problemática.



El partido

Primeros 20 minutos más que aceptables, con circulación, interesante despliegue por los laterales, Sosa y Di María intentando romper la línea de volantes para que la conexión con los de arriba sea lo más limpia posible para llegar a la zona picante. Tres o cuatro llegadas lo bastante claras como para abrir el score. Hasta ahí, todo marchaba sobre rieles naturales, previsibles y hasta anunciados en la previa.
Sorpresivamente, el juego argentino cayó con el correr de los minutos en la maraña táctica que armó ese interesantísimo entrenador que se llama César Farías, con marcas escalonadas, los carriles libres a sabiendas de la escasa ductilidad de nuestros hombres “por afuera”, la apelación al pelotazo largo que desnudó una defensa impresentable, la coordinación en el pressing desde los dos puntas hasta el bloque medio. Se perdió intensidad, tenencia, sorpresa. Y afloró la confusión. Las atajadas del redimido Andújar. Un gol en contra de pelota parada con Sabella en el banco. Un espectáculo calamitoso, donde los albicelestes se arrastraban por la cancha no pudiendo dar un par de pases seguidos, escasa y llamativa falta de rebeldía ante la adversidad (digresión: cortemos con el verso de la rebeldía entendida como pegar patadas o tackles a lo Puma, pero uno imaginaba al menos ir a la carga Barracas a puro pelotazo sólo por una cuestión de historia y de imponer respeto), Venezuela atacando...Fin. No es el fin del mundo pero es un tremendo llamado de atención. No consuela la frase hueca “algún día iba a pasar”, porque, como se dijo, insultó la falta de reacción anímica al menos para arrollar al rival, quemar naves, prepotear a los venezolanos. Aplausos para Farías, independientemente de su decisión de preservar jugadores, sobre todo por cómo leyó un partido con las limitadas armas con las que cuenta: no olvidemos que Vizcarrondo juega en Olimpo y el Maestrico, además de un descenso fresco con GELP, juega en la reserva de River en la PBN.

Sabella en el banco

El ex DT pincha, quien merece tiempo y muchísimo respeto por ser un tipo probo, laburador y muy serio, cometió varios errores tácticos y estratégicos, que a la luz de los resultados, si bien parece una postura facilista, es la única arma de análisis con la que contamos: es como el muerto a la autopsia (?).
En primer término, es cuestionable el hecho de no haber repetido esquema tras el 4-1 con Chile, por varias razones. De movida, aún rescatando que siempre hay que mirar exaustivamente al rival, cuesta entender por qué no mantuvo una formación que sacó un buen resultado (con falencias notorias en el juego durante los 90 minutos) a sabiendas que recién se hace cargo del puesto, que todavía no existe un “grupo” con todas las letras, que escasean las horas de entrenamiento. El cambio de esquema dejó a la intemperie un sinfín de fallas que Farías aprovechó como nunca. Inexplicable desde todo ángulo la posición de Di María de doble cinco. Insostenible. Un jugador que se caracteriza por la explosión en tres cuartos, por el traslado, jamás puede ocupar ese puesto. Por otro lado, si bien jugaron muy mal, no es justo caerle con todo el peso de jurados a Sosa y Rojo: es absolutamete lógico que un DT lleve a sus “pollos”, en quienes confía por conocimiento previo. No es ningún pecado. Sí, en todo caso es objetable, que Sosa sea titular cuando nunca explotó fuera de las fronteras de La Plata (y con lagunas de las grandes, ya que se lo ha visto en muchos partidos nadar en la intrascendencia del medio local) y hoy se desempeña en el Metallist de Ucrania (?). Lo mismo corre para Rojo, que no tiene minutos en el Spartak de Moscú.

Luego, Sabella repitió algo que los hinchas de Estudiantes conocen bien: la tardanza en los cambios. El caso Pastore, digno de diván, merece párrafo aparte. ¿Qué tiene que hacer el cordobés para tener más minutos? Dicho ésto siendo el único jugador de todos los convocados con características creativas, verticales, capaz de asociarse con Messi, media distancia...Es un tema que merecería un desarrollo más exhaustivo, pero el flaco del PSG hoy es el reclamo tribunero fácil, la queja a mano para cualquier DT ante un flojo rendimiento del colectivo. ¿La razón? Tanto Maradona como Batista -y ahora Sabella-, por más que hablaron maravillas de él, lo pusieron poco y nada, y el tipo, si bien fehacientemente no ha demostrado nada del otro mundo, sí trasladó al público futbolero algo obvio: que sabe, que es un distinto, que es desfachatado, que es de los players que no abundan. Banega tuvo un partido olvidable, Palacio intrascendente. Así todo, no es válido detenerse en el uno por uno porque pierde peso específico la lupa sobre lo colectivo, que es el nudo del asunto.

¿Qué sacamos en limpio?

Mucha tela para cortar que intentaremos presentar con cierto orden para facilitar el entendimiento, y de última, fortalecer el debate.

Hay muchos ciclos cumplidos, con varios años de flojos rendimientos sobre sus espaldas, así como y notables carencias en puestos claves que vienen de arrastre. Los centrales, los laterales, y el medio campo: no es poca cosa, son ¾ de equipo!!! La sensación que primero viene a la cabeza al ver los partidos y la reiteración de rendimientos malos, es que no hay imprescindibles, salvo los delanteros. La irregularidad y la mediocridad, por ende, son regla. Andújar ataja pésimo primero y es figura después. Banega hace una aceptable Copa América, pero meses después es horrible (y en el intermezzo brilla en Valencia). Otamendi se destaca contra Chile y días más tarde no me puede marcar ni a mí. Y hay más ejemplos.

Donde la alarma suena más fuerte es en defensa. Burdisso, y con reservas, debería ser el único que podría integrar una lista nueva. Falta de altura, de liderazgos, de coordinación básica, de presencia en las dos áreas. Lamentable y preocupante. Y acá es cuando un técnico tiene que tomar decisiones y apostar. Menudo trabajo, pero Sabella va a tener que evaluar con mucho detenimiento cómo planificar una base defensiva que hace agua en lo individual y grupal de miras a lo que viene. Y ahí se corren riesgos, sobre todo con el peso de ya haber sido derrotado, y con Venezuela. Pero si los que hay no anduvieron y no andan, hay que formar jugadores en esas posiciones.

A vuelo de pájaro, se me ocurre, que una solución para probar (no nos olvidemos que va a tener mucho de eso este período) sería la de Mascherano de líbero como hace en su club, que por velocidad de corte, por inteligencia y conocimiento del puesto es una alternativa más que válida. Para eso debería estar secundado de dos torres, por cuestiones físicas evidentes. Este es el momento de probar a Federico Fernández como uno de los stoppers. El otro podría ser ese gran proyecto de central de Independiente, Julián Velázquez. Son dos pibes de buen físico, con altura, personalidad y hambre. Con un Mascherano atrás, repito, sería una variante interesante (no nos olvidemos de Mateo Musacchio, titular en el Villarreal desde hace un tiempo, con excelentes referencias de su paso por las juveniles, de Ezequiel Garay el colorado Ré).

En la mitad, soprende la ausencia de materia gris. A falta de un “cerebro” (como dijo el propio Sabella en referencia a Verón y JRR) hay que buscar otra pieza aunque sea similar. Podria ser un doble cinco con Ricky Álvarez, Canteros, D'Alessandro (juega allí en el Inter desde hace un tiempo y lo hace muy bien), Lucho González. Braña merece estar, sabiendo incluso que muy probalemente no llegue a Brasil. No hay mucho más. Algo parecido sucede en las bandas (no los nefastos carriles, por favor). Sosa merece crédito, Valeri, Diego Perotti, Enzo Pérez, Diego Villar, Maxi Moralez...si es que juegan en sus equipos! En las puntas, la carencia de laterales es crónica. Además de los que están, ¿quién “es”? ¿Licht? ¿Pillud? ¿Clemente, con 32 pirulos?
En ese repaso, nos volvemos a tropezar con algo aclarado más arriba: no hay imprescindibles, no hay puestos con dueño. En esa madeja deberá trabajar Sabella. Y apostar con el filo de los resultados muy cerca, en una Eliminatoria que asoma complicada de verdad, con equipos que han crecido mucho en algunos casos y consolidados en otros como Uruguay y Chile, con localías fuertes y con nuestra responsabilidad histórica de estar allá arriba. Confío en la capacidad de trabajo de Sabella y sus colaboradores, pero es muy ardua la tarea que tendrán que afrontar...ya mismo.

Almorzando en lo de "Edgardo"

Llegué. Estacioné a un par de metros antes de la entrada. Vi el cartel de "Abierto" y suspiré: no era la primera vez que pasaba de día y me encontraba con un lapidario "Cerrado". Bajé decidido del coche, puse la alarma y quise abrir la puerta con fuerza. Para mi sorpresa, no se movió un milímetro. Me asomé por uno de los ventanales y nada. Con bastante resignación di un par de pasos mientras me rendía a los encantos posmos del Blackberry, hasta poner un pie en el empedrado y mantener otro en el cordón, haciendo un torpe equilibrio, complejizado por las raíces de un viejo árbol que de tanta fuerza levantó enormes piedras que se ponen la pilcha de desprolijas baldosas.


Escuché a mis espaldas un ruido como a llaves. La puerta se abrió. Una enorme humanidad vestida toda de negro, gafas y cierta fatiga encima me dijo si yo había "golpeado la puerta". Asentí sin decir palabra. "¿Espera a alguien?". "No, la verdad que no". "Pase nomás". Así me recibió en su templo, el gran Edgardo Ricci. Me senté ahí nomás. TN, vía Bruno Bimbi, relataba qué joraca había sucedido en Río con la explosión en Tiradentes. Él me trajo la carta. Le pedí una tortilla a la española y una caramañolita de San Felipe. Intercambiamos apenas un par de palabras, de lejos, ya que se dedicó de lleno a confeccionar mi plato. Se escuchaba el crepitar rabioso de la fritanga y Bimbi seguía pasando data, con la firmeza y el rigor que lo caracteriza. A los poquísimos minutos de mi llegada, alguien golpeó la puerta. Era el Boya. Edgardo, que segundos antes entablaba una breve conversación telefónica, elevó la voz y dijo: "te dejo que le tengo que abrir al Boya". El susodicho ingresó, giré sobre la silla, me levanté y nos trenzamos en un abrazo. "Este es un amigo, Edgar. Vení, vení a la mesa con nosotros". Mudé mis cosas y me sumé a ellos.

Abrimos otro San Felipe mientras la tortilla bien babé se deshacía en mi boca. Las palabras comenzaron a brotar mágicamente, de la nada. Tal vez sea por que en ese oscuro encierro, por estar rodeado de Historia viva. No sé. Lo cierto es que es imposible quedarse callado con un parroquiano y con el propio dueño de casa. El tema excluyente era la visita sorpresiva de una holandesa que se enamoró del lugar, de su bagaje y su patrimonio afectivo. Y la piba, impactada, prometió hacer un libro con fotos y anécdotas, asunto que a Edgardo lo movilizó. Ni bien terminé mi plato, la gringa apareció con su cámara y acento ibérico. Se la notaba alerta a cada palabra, a cada detalle. Registraba. Y en ese torbellino caótico de nombres, protagonistas, loosers y referencias al pasado, surgieron momentos alucinantes. Cacho Massa, ayudante de Basile en la Selección durante su primera etapa y su reencuentro casual con un amigo de Berisso en Las Vegas tras amistoso con EEUU quien le brindó (menos el escolazo) todo tipo de bondades, inmortalizadas en una tarjeta exclusiva del Caesar Palace que Cacho le dedicó a Edgardo. La pelea con Cacho tras el descenso de Gimnasia, que hoy tiene un puesto en la feria del Parque Saavedra.  Las dedicatorias de personalidades que pasaron por allí y que Edgardo atesora como tantas otras miles de cosas. Sus anteojos con patillas de alambre. Su pasión en cada relato. Hugh Hudson, director de "Carrozas de fuego", y su rendición ante el bife local pero marcando la "bad music" (que según el patrón era la orquesta de Ray Coniff). Las fotos de antes. Los muertos. Los antepasados. El cuaderno de tapas marrones donde Ricci tiene a cada uno de sus clientes históricos ordenados mes a mes, de acuerdo a su fecha de nacimiento, para recordar los cumpleaños, con la salvedad que en gran parte de esas nombres figura una "P": significa que ese cliente "partió". En otros, sin embargo, figura una "F" de "falleció", aunque no quedó clara la distinción. Arriesgo a que debe tener que ver con la afinidad que Edgardo tenía con el tomuer.


Siguieron las historias. Las fotos amarillas. Otro vino. Apareció otro parroquiano. Y después otro. Ya era hora de irse. Edgardo tenía que salir un momento y lo hizo sin dudar. Nos quedamos en su tesoro. Uno de los que llegó último se vistió de sereno. Abrimos la puerta. El sol nos cacheteó como si fuera Maravilla Martínez. Parecía el amanecer y ni siquiera eran las cuatro de la tarde. La holandesa prometió obsequiarle a Edgardo una tarta de manzanas. Le saqué una foto con él. Nos despedimos en la vereda, a plena risotada. Me subí al auto y salí despacio, rumiando muchas de estas cosas que escribo mientras en mi casa reina un silencio sepulcral y me termino el Jameson sin hielo que todavía  me mira impaciente, como si también tuviera ganas de irse a acostar. Buen provecho.

jueves, octubre 06, 2011

QUÉ DEJÓ LA VISITA DE ALBERTO F A JUNGLA POLÍTICA

Cada vez que Alberto Fernández reaparece en los medios deja mucha tela para cortar. Ayer por la noche fue entrevistado por ese animal periodístico llamado Juan Pablo Varsky en "Jungla Política en Vivo", emitido por Canal 26. El ex Jefe de Gabinete se reafirmó "kirchnerista" en términos de pertenencia primigenia a un proyecto que considera vivo y latente, aunque no se privó de señalar como "frívolos" algunos gestos de sus integrantes: en particular apuntó contra Amado Boudou y su afición por las seis cuerdas (?). Allí me quiero detener. A partir de ese espectro genérico de sus críticas al Gobierno, enfocadas a cierto infantilismo consignista, donde, según su óptica "hay mucho de Nestornauta y poco debate", arrojó dos líneas concretas: "kirchnerismo tonto" versus "kirchnerismo racional", y la trascendencia del Proyecto K más allá de la figura de Cristina.

La distinción entre kirchnerismos posibles es la puerta de entrada a la madeja. Uno, el "tonto", el fanático, el cristinista (lo identificó claramente con una tendencia -je- que él no comparte). El otro, el "racional", el que apoya las piedras basales de la gestión pero "señala lo que está mal", lo ubicó en la figura de Juan Manuel Urtubey, tal como se lo presentó Varsky como pie de pregunta. A partir de esa separación se aguas, el palo a Boudou (indirectamente referenciado como cristinista), expresó sin rodeos que va a "sentarse a discutir" sobre el futuro del espacio que "va más allá de Cristina" y adelantó que peleará -sin determinar desde dónde- en las elecciones de 2013 donde los porteños renovarán bancas en ambas cámaras. Tampoco se privó de tirarle flores a Felipe Solá, de quien se declaró "amigo".

Sin dudas Alberto mostró las cartas con las que va a jugar en una carrera que ya se lanzó por la sucesión en el peronismo y señalamos en su momento tras la elección de Córdoba (digresión: parece un disparate mayúsculo que a días de una elección presidencial se estén hablando ese tipo de cosas). Es un hecho que gran parte de los gobernadores populistas conservadores de pertenencia pejota, con Scioli y Urtubey como cabezas sobresalientes, representan eso que Fernández define como "kirchnerismo racional", que cuenta con número, despliegue territorial (el bonaerense aceitó y reforzó contactos con intendentes del Conurbano, y de alguna manera uno podría interpretar la movida de Solá como funcional a esa estrategia), cierta organicidad y simpatía manifiesta de sectores corporativos hoy reconvertidos en oficialistas por necesidad y desierto opositor más que por convicción y amor a la patria. Por otra parte, el kirchnerismo "tonto" y por ende "irracional", encarnado en los Boudou, Mariotto, Bossio, el Evita, la temida (?) Cámpora más muchás facciones juveniles y un largo etcétera representan al Otro sector, con el que Alberto elípticamente señala que hay que sentarse a discutir (sic) para definir el futuro del Proyecto. 


La pelea es y será aún más pronunciada dentro del peronismo, más que nunca, y son varios los que ya lo manifiestan sin rodeos. Quedan muchos interrogantes. El primero, qué será del apoyo crítico progresista no pejota con Sabatella como punta de lanza, en este contexto. El segundo, qué partido jugará la CGT. El tercero, al morir el Peronismo Federal y centrarse la disputa en las vísceras del monstruo invertebrado, cómo va a ser el PRO para saltar las fronteras de la Capital Federal. Parecen palabras prematuras, pero la dinámica política argentina, y en particular el peronismo, hacen que cualquier esbozo pueda transformarse, en un santiamén, en un inútil bollito de papel a las pocas semanas. O que cualquier hipótesis, por más descabellada que parezca, se transforme en un hecho político palpable y de carne y hueso.

jueves, septiembre 08, 2011

GRACIAS PIPINAS

Estuve el fin de semana pasado, específicamente el sábado, en Pipinas, partido de Punta Indio. A pocos kilómetros de LP (90 para ser exactos) encontramos este hotel autogestionado en formato de cooperativa de trabajo, que es una preciosa gema invaluable.
Se trata de un predio de 13 hectáreas recuperado por los trabajadores y vecinos del pueblo, que tras el cierre de la fábrica cementera (de Loma Negra hasta el final, pero existente de la década del '30 bajo el nombre de Corcemar) caminó hacia la lenta desaparición, arrastrando personas, bienes, historias. Pero un grupo de cabezaduras se aferró al terruño, se organizó y sacó adelante este emprendimiento que es una verdadera maravilla.
El hotel propiamente dicho funcionaba como tal en la época en la que la empresa hospedaba a personal jerárquico o profesionales. Cuenta con servicios esenciales, desayuno, restorán, tele, un parque impresionante, alquiler de bicis y pileta de natación en verano...y mucha, pero mucha paz.
Y la calidad humana de Margarita y su tropa (perdón por no nombrarlos!!!) no tienen parangón. Vayan a descansar. Conózcanlo. Vale la pena.

PD: A pocas cuadras, sobre ruta 36, hay una parrilla notable para hacer alguna comilona fuera del hotel

PD2: Diputados y senadores de la provincia de Buenos Aires, tengan la amabilidad de gestionarles a estos héroes la gratuidad de la luz y el gas. Gracias


Entrando al predio.





Se puede leer el nombre original "CORCEMAR"


De fondo, la chimenea de la vieja cementera.


Parte del parque. La edificación -todavía no recuperada- corresponde al "club" del predio: allí funcionaba una biblioteca, cine y muchas cosas más.


Vista desde la parte de atrás, desde el club Corcemar.

Ahora, desde adentro...



Fotos situadas en la entrada, donde muestran el antes y después, el abandono y la agonía, el renacer y la esperanza.


Pasillo de las habitaciones.


 Mirad (?) el detalle de las cañerías arriba de las puertas de cada una de las habitaciones.


Ducha mística. Me mataron los caños, lo admito (?).


Una foto hecha cuadro de 1.5 x 2 mts, maso, donde se percibe la magnitud del predio respecto al pueblo de Pipinas. Está en el salón comedor del hotel.

 La cocina.


El salón.

 Salón II.


Las entrañas de la cocina.


Las entrañas II.

jueves, agosto 18, 2011

¿Y después de oKtubre? Desde oKtubre…

Si los resultados de las primarias no se alteran demasiado en octubre, como todo indicaría, el tablero político argentino padecerá varios reacomodamientos en el corto y mediano que dejarán secuelas de las fuertes. Vayamos diseccionando.




***

En principio, Alfonsín, Duhalde y Carrió, cada uno a su manera, persisten con sus candidaturas en un viraje estratégico que apunta a instalar la necesidad de “controlar” al gobierno en los distintos parlamentos. La maniobra, que contará con el respaldo del núcleo duro de los medios opositores, no parece tener mucho oxígeno. ¿Por qué razón el votante que no los eligió en las primarias debería hacerlo ahora, haciendo foco en las listas legislativas? ¿Cuán viables es imaginar que muchos votos cristinistas mostrarán la boleta cortada en ese rubro? Son preguntas que, desde el sentido común, arrojan una respuesta unánime: ninguna.
Por otro lado, la dinámica voraz de la política producto del tsunami Cristina, tal vez depare sorpresas, como por ejemplo el corrimiento de algún candidato del trinomio Alfonsín-Duhalde-Carrió. Son tiempos muy turbios para ellos, con muchos frentes abiertos y el desconcierto oficiando de patrón en cada uno de sus bunker.
Allí, quien asoma con fortaleza es Hermes Binner, que quedó a menos de 3 puntos del radical y del ex senador y tiene muchísimas chances de posicionarse segundo en octubre, por el hecho de ser una cara “nueva” para gran parte de la sociedad, de pertenecer a un espacio claramente no peronista y de contar en sus espaldas una gestión avalada en las urnas en uno de los distritos más importantes del país. No es poco, está claro. Y menos, si el santafesino mira a ambos lados de sus hombros opositores y es conciente del desierto político que lo rodea. Dependerá de su cintura personal y, sin dudas, de la capacidad de sus equipos técnicos de instalar un discurso atractivo que no repita los lugares comunes de los candidatos de la derecha. Que se diferencie del “Grupo A”. Que no se siente a cabecear centros complacientes en los sets televisivos de siempre. Que plantee una agenda temática concreta (y no que repita argumentos  que casi ni difieren con los del oficialismo). Que camine por cada rincón del país. Habrá que ver si lo logra.
¿Y el Gobierno? El mensaje de Cristina fue claro: humildad, los votos no tienen dueños y trabajo. Es previsible que el Frente para la Victoria reforzará esfuerzos militantes para obtener más votos aún y copar las cámaras casi sin campaña: sólo le alcanza con continuar gestionando, achicar los márgenes de error, mostrarse conciliador y esperar un porcentaje del cielo del voto a ganador. Tiene ese handicap.

***

El radicalismo sufrió una estocada de consecuencias, hasta ahora, imprevisibles. Una caída que parece no tener fondo. De poco sirvió la exaltación de Cobos post 125 (¿dónde está?), la reconstrucción del relato-Alfonsín tras su muerte, la imposición (fallida) extraplanetaria de Ernesto Sanz, el inconsistente hijo-de-con-los-bigotes-del-padre. Quedó desnudo el fracaso de la amalgama con fórceps con De Narváez: hubo traiciones por doquier y ya hay sectores del partido que prometen hacer mucho más que ruido tras octubre, representados por Federico Storani y otros ex Coordinetas de Buenos Aires.
La batalla será feroz, y de acuerdo a la experiencia reciente –más por los resultados que por convicción-, parece inevitable que los radicales busquen en Hermes Binner y su espacio una especie de refugio de supervivencia hasta el acomodamiento de los melones en el carro bajo el manto piadoso de “retornar a las fuentes socialdemócratas”. Hay un hilo conductor que comparten en Santa Fe y al cual los radicales apelarán para reflotar el romance de otrora, al tiempo que no sería descabellado imaginar a Margarita Stolbizer y otros “ex” a que oficien de mediadores. No será tarea menuda si es que a Binner le va bien de verdad; cotizará en bolsa e impondrá condiciones. Además tendrá –Binner - que manejarse con amplitud, tolerancia y una enorme cintura para contener a todo el FAP adentro: el sector de los oscilantes e impredecibles Libres del Sur, el pinismo residual y la CTA post mortem difícilmente puedan compatibilizar cánticos referidos a los “hijos de Santucho” con los boinas blancas. Aunque en política todo es posible. Sería una llamativa –y endeble- construcción, mucho más similar a lo que fue la Alianza que a una propuesta superadora y novedosa.

***








Los disidentes están en terapia intensiva. Como ya señalamos, el partido en términos peronísticos (?) se va a jugar en una misma cancha, y con estos guarismos, fuera de la línea de cal está el cementerio. Duhalde, como candidato, se encuentra un metro bajo tierra, Das Neves no tiene más al pago chico bajo el brazo y quedó a la luz de la opinión pública como alguien poco afecto a la transparencia electoral. Sobrevivirían Chiche, Graciela Caamaño, Brown y algunos otros nombres con rancio olor a pasado. Al igual que sucede con los radicales, por naturaleza ideológica y supervivencia, lo que quede del amorfo “Peronismo Federal” caminará rumbo a los brazos abiertos del PRO. También se verán escenas impensadas como la de varios de ellos retornando cabizbajos al Partido Justicialista. Los restos del duhaldismo, junto a De Narváez, no tienen otra salida que jugar con Mauricio Macri de cara al futuro. Pero será el alcalde porteño el que marcará los tiempos, el que tendrá el lápiz rojo. Serán cola de ratón. Es el que ganó teniendo fecha libre: se preservó, tendrá 4 años por delante al frente de la CABA, soga para afianzar el sello amarillo en el interior. Sólo le resta esperar, y cual patovica, decir en la puerta de entrada, “vos sí, vos no”. Incluso a ex aliados. O enemigos que lo denostaron. Pequeñas revanchas (venganzas) que da la política.
Los Rodríguez Saá, que le facturan a Duhalde viejas zancadillas, son una caja de sorpresas. Su proyecto autonómico, más allá de cierta influencia en las provincias vecinas a San Luis y un aceptable caudal de votos en provincia de Buenos Aires, es de mecha corta. Pero, debido a la inanición electoral opositora, sus votos son codiciados. El destino, incierto.

***

Carrió feneció. Políticamente, claro. Sus desmesuras, sus virajes, delirios místicos e insoportable megalomanía, la llevaron a una caída estrepitosamente probable pero de magnitudes increíbles. Su ya minúsculo espacio quedó reducido a un par de figurines decadentes que deberán hacer esfuerzos sobrehumanos para permanecer. La Coalición Cívica proveerá al PRO, al radicalismo y hasta el novedoso FAP de Binner. Se transformó en un sello de goma, con fecha de vencimiento.

***

Y la pelota tiene dueño, por ahora. Dueña, en realidad. Se llama Cristina. Con su liderazgo fuertemente consolidado, tanto ella como su equipo económico, son concientes de las dificultades que todavía siguen sin resolver y las que pueden arribar producto de un mundo cada vez más descompuesto (tema atendido con el resto de los países de la UNASUR al menos en una primera instancia para actuar a modo de bloque). Mantener el crecimiento en términos razonables/posibles, comenzar a resolver el déficit habitacional y el acceso a la tierra (algo adelantó en su discurso del lunes último), reducir el trabajo no registrado, evitar los sacudones inflacionarios, reducción progresiva de subsidios innecesarios dirigidos a algunos sectores como el energético y transporte (junto a una mayor inversión allí), elevar el piso de ganancias, trabajar en una normativa de servicios financieros e incrementar la capacidad productiva industrial con la vista puesta en el plus del valor agregado, son algunas de las metas que ya se trazaron en Olivos.
Ella, jefa indiscutida del peronismo, tiene bien en claro la importancia de obtener las mayorías necesarias para seguir “profundizando el modelo”. Y sabe, también, que por más que haya una oposición desmembrada, no tendrán demasiados pruritos para actuar a modo de muralla. Y obstruir. Si ya lo hicieron, ¿qué indica que no repetirán su accionar? Por todas estas cosas, Cristina va a la caza de muchos de los votos que no la acompañaron en las primarias. No quiere sobresaltos. No quiere sorpresas. Y todo el peronismo, que aspira a ganar las legislativas en 2013 para ir definiendo la sucesión, tampoco. Pero esa ya es otra historia.




jueves, agosto 11, 2011

GOOGLE + PARA PERIODISTAS

Tips sobre Google+ creado por Clases de Periodismo

EL PARTIDO SE JUEGA ADENTRO DE LA CANCHA


La gran mayoría de los analistas políticos apelaron a la figura del “atrincheramiento territorial” respecto al accionar de José Manuel de la Sota en los últimos días, desde el inicio de su campaña por la gobernación mediterránea hasta su discurso con el score puesto. Esa postura, sin embargo, disparó distintas interpretaciones de cara a las primarias y sobre todo con vistas a la pelea de fondo de octubre. El hecho concreto es que el cordobés mantuvo su lista de diputados a pesar de las fricciones con la Rosada (su intento fallido de imposición) y no se inclinó públicamente por ningún candidato presidencial para los comicios del domingo. Punto. Su astucia, digna de un viejo peronista mañero, queda evidenciada cuando muestra sobre la mesa que los votos obtenidos en la gran elección que protagonizó días atrás tienen dueño: él.

¿Y qué va a hacer De la Sota el domingo? Probablemente no demasiado. Seguirá en su tesitura autónoma al menos de la boca para afuera, aún sabiendo que gran parte de los intendentes que lo apoyaron jugarán con CFK. Y esperará los resultados, tranquilo. El “Gallego” no tiene un centímetro de bobo: sabe en su fuero íntimo que las posibilidades de que Cristina sea reelecta son muy altas y que el partido desde hace un tiempo a esta parte se juega adentro de la cancha peronista. Por eso, no sería de extrañar que si las primarias arrojan números contundentes para Balcarce 50, el gobernador electo de Córdoba visite Olivos aunque sea para retomar las negociaciones por la caja de jubilación provincial.

Scioli fue el primero en visualizar la vital importancia del adentro. Vituperado, objeto de cientos de operaciones mediáticas, el bonaerense está en pista de largada –formalmente- desde el mismo día de la muerte de Néstor Kirchner. Juan Manuel Urtubey, que obtuvo unos números sorprendentes en su elección de abril cuando fue reelecto por más del 55% de los sufragios, obró en consecuencia y también ocupa su lugar en la pole. Ahora le tocó al Gallego. Esperan otros, que no sólo deberán revalidar títulos en el pago chico sino que tendrán que demostrar cuántos votos le pueden arrastrar a Cristina: Sergio Uribarri, Milton Capitanich, José Alperovich y José Luis Gioja. Parte de la carrera ya se largó, y a modo de comparación con el rally, podría decirse que el domingo culmina la primera etapa.

Los “gobernas” quieren (más aún: les conviene) que gane Cristina, por múltiples razones. No entender ese concepto es no entender al peronismo. ¿La principal? Ella no puede repetir. Y ese espacio de poder no puede quedar vacante o en una nebulosa a merced de opositores. Es por eso que tanto Duhalde como todos aquellos que se declaman peronistas pero juegan por fuera, sea con Macri o con otra fuerza, visualizan un horizonte por demás complicado. Ese desconcierto se traslada a las encuestas y a las propias acciones de sus referentes (?) -que poco contienen de políticas-, que se asimilan simples e improvisados manotazos: anunciar un eventual respaldo a un radical como Alfonsín, aferrarse a la Sociedad Rural, escasísima convocatoria pública y una apelación mística al “voto sorpresa” que parece un giro retórico más propio de Elisa Carrió que del bañero de Lomas.

Para complejizar el cuadro, el ala dura del kirchnerismo, con fricciones, logró posicionarse con fuerza en diferentes listas a lo largo del país que de mínima le garantizan una presencia al menos novedosa en el escenario que vendrá. Por otro lado, el llamativo silencio de Hugo Moyano abre otra incógnita sobre su porvenir: nada indicaría que suceda demasiado, además el camionero es otro de los “muchachos” que no tienen ni un pelo de zonzo. Resta saber el comportamiento de algunos intendentes del conurbano, que en el 2009 miraron para otro lado y repartieron boletas cortadas a espaldas de Néstor. Es cierto que el contexto mutó. Y más que nada, retomando el cerebral pulso de los “gobernas”, todos, absolutamente todos (heridos, molestos, puteadores, traicionados, avasallados) precalientan para jugar el partido. Adentro de la cancha peronista, como lo indica su ADN. Aún en un movimiento donde la lealtad y la traición son caras de una misma moneda que suele andar por los aires más seguido que en otros barrios.