jueves, noviembre 30, 2006

UN HÉROE ANÓNIMO





"Andrés Guacurarí (gua: hombre, cu: lengua, rarí: rápida; “Hombre de la palabra rápida”) conocido popularmente como Andresito, nació probablemente el 30 de noviembre de 1778 en San Borja, Brasil, o en Santo Tomé. Recibió una formación nada común para su época: hablaba y escribía correctamente el castellano, el portugués y su guaraní nativo; su buena caligrafía y redacción quedan demostradas en sus proclamas. Andresito había integrado la milicia Guaraní-misionera incorporada al ejército cuando Belgrano regresaba de su campaña al Paraguay y participó en el sitio de Montevideo bajo las órdenes de Rondeau; tras éste se produce el éxodo oriental (1811) que señala su entrada en la órbita del federalismo artiguista, bajo cuya bandera combatirá por igual a los portugueses que amenazaban frontera oriental argentina y al centralismo porteño.
En febrero de 1815 fue designado por Artigas Comandante general de Misiones, y desde ese cargo trató de establecer las instituciones, la economía y la soberanía de la jurisdicción. Su primera campaña estuvo dirigida a recuperar el departamento de Candelaria, por entonces en manos paraguayas. Organizó sus fuerzas desde Yapeyú, Corrientes, y el 14 de septiembre de 1815 concretó su objetivo. Frente a la amenazante política lusitana, realizó la primera campaña del río Uruguay (1816) para intentar la liberación de las misiones orientales en poder luso-brasileño desde 1801. Los portugueses replicaron este intento con la invasión y destrucción de las Misiones Occidentales, pero Andresito los venció con tropas guaraníes en la batalla de Apóstoles, allá por julio de 1817.
Guacurarí resistió en San Carlos, Corrientes, una nueva invasión portuguesa, pero fue derrotado. Por orden de Artigas, marchó sobre Corrientes para restablecer el gobierno federal en 1818. La guerra con Brasil cesó temporariamente, pero un nuevo intento por recuperar las Misiones Orientales (junio 1819) culminó son la prisión de Andresito. Fue llevado a las cárceles de Porto Alegre a pie, con cueros frescos atados por el cuello que se iban secando en el camino. Debió trabajar en obras públicas. Luego fue llevado a un pontón a Río de Janeiro con otros compañeros y luego a la isla Das Cobras.
El español Francisco de Borja Magariños gestionó y obtuvo su libertad, poniendo fin a su calvario en 1821.
El 3 de julio de 1821 Andrés Guacurarí arribó a Montevideo y a partir de esa fecha se pierden sus rastros. No se sabe si murió en Montevideo, si volvió a Misiones, si murió en el viaje o si fue envenenado en la prisión".

SALIVAZOS II



ESCENA II

Frente a mí hay un agujero profundo.
Un paso más y estoy perdido.
Perdido en serio.
Muerto. Dead. Kaputt.
Llámenlo como quieran.
Tomo carrera y salto.
Trastabillo al llegar.
Me incorporo a gatas
¡Ufff! Lo logré!!!
Creo que era el amor tratándome de arrastrar
al fondo.
Caigo.
Me estrello contra el suelo.
Demasiado tarde

ANGUSTIAS INVISIBLES

Los dinosaurios merodeaban por el jardín de su casa de verano.
Ella los miraba e intercambiaba jugosos diálogos filosóficos acerca de su desaparición del planeta.

ESTAMOS INVITADOS

Se lleva la taza a la boca
nerviosa.
La infusión se derrama por los márgenes
de porcelana.
Uno, dos, tres
sorbos.
La apoya en el plato inundado
de té verde.

RENNE LAVANNE

Hay una rana que me visita los miércoles por la tarde. Llega vestida de frac, galera y bastón. Bailotea burlona y se sienta desafiante a mi lado. Me increpa con su vozarrón para que le sirva un whisky.



 

miércoles, noviembre 08, 2006

SALIVAZOS


CARACOLES

Hay un caracol que garabatea espirales interminables en la arena. Construye su propio universo, complejo, arrogante y agónico.


ESCENA

Pateo hojas muertas buscando tu nombre
n colchón de teléfonos rotos me espera en la cocina
vomito mi guitarra y cuadro ante el General.

Relámpagos de vidrio acuden en mi ayuda
me siento un inválido…
Mañana me esforzaré un poco más.
Todo sea por el bien de la humanidad

lunes, noviembre 06, 2006

COSTUMBRES ARGENTINAS



Descubrimos cerca de 50 paraguayos, que por 150 mangos, estaban listos para votar. De hecho al otro día, sacamos una foto del Club Brown con la gente haciendo cola, subiendo a los micros, comiendo chorizos. "Venimos del otro lado del yío", rezaban algunos.
Pero la noche anterior, la bruma de los rumores cegaba al más pinatado. Llamados anónimos desde el interior, cuchicheos de redacción. El fotógrafo se calzó el bolso al hombro y encaró decidido a la puerta. Calor letal. No corría una pizca de aire.
L ya estaba asignado a cubrir la nota. Pregunté decidido si me dejaban prenderme. No hubo oposición. Los celulares relampagueaban en la oscuridad. S puso la camioneta al mango. El dato era preciso: a 40 km había paraguayos traídos para votar con documentos truchos.
La ruta era una boca de lobo, con camiones madereros que casi rozaban los espejitos de la puerta del conductor. Yo iba atrás, en la cúpula, a los saltos y tragando tierra como bestia.
A la entrada de un parque nos esperaba nuestro contacto. Eran tres autos. Nosotros, últimos. Una polvareda increíble nos obstruía completamente la visión. Al minuto teníamos la cana pisándonos los talones. Muy sospechosamente. Llegamos al final del camino donde había un ranchito de madera, con sus moradores tomando tere y viendo la tele afuera de la casa. "No vimos nada, señor", dijo uno con cara de cagazo.
Llegó la poli al medio del monte. Sabían los nombres de nuestros contactos, pero no los habían visto bien porque la cerrazón lo impedia. Milagro de la pericia con la que gozan nuestras fuerzas de seguridad.
Salimos a la ruta de nuevo. Nos quedamos esperando alguna pista. Vecinos aseguraban que esta pobre gente había parado ahí, sin dudas. Cinco minutos después, la cana pasa otra vez. Y al rato lo mismo. Corrían las sospechas de que había teléfonos pinchados. Más que sospechas.
Algo parecido había pasado a la tarde cuando F vio un camión que explotaba de gente, justo un día antes de las elecciones.
Al final nos fuimos con las manos vacías, pese a la porfia de los baqueanos. Nos enteramos después que tenían una logística perfecta. Sabían cada movimiento. Desplazaban a los paraguayos como si fueran muebles viejos.
Ni así les alcanzó.

LAS MEJORES FRASES DE GROUCHO

Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien.
Citadme diciendo que me han citado mal.
Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros.
Aunque es del dominio público, creo que puedo anunciar que nací a muy temprana edad. Antes de haberme dado tiempo para lamentarlo había alcanzado los cuatro años y medio.
Mi madre adoraba a los niños, hubiera dado cualquier cosa por que yo lo fuera.
Partiendo de la nada alcance las más altas cimas de la miseria.
La política no hace extraños compañeros de cama, los hace el matrimonio.
Que le den el diez por ciento de mis cenizas a mi promotor artístico.
Si quisiera un centavo, rompería la hucha de mi hijo - si tuviera un hijo -.
Cualquiera puede envejecer. Lo único que se necesita es vivir lo suficiente.
- Todo lo que soy se lo debo a mi bisabuelo, el viejo Cyrus Tecumseh Flywhell. Si aún viviera, el mundo entero hablaría de él.-(Periodista) ¿Por qué?- Porque si estuviera vivo tendría 140 años.
Me casé por el juzgado. Debería haber pedido un jurado.
El matrimonio es la principal causa de divorcio.
Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer.
Durante mis años formativos en el colchón, me entregué‚ a profundas cavilaciones sobre el problema del insomnio. Al comprender que pronto no quedarían ovejas que contar para todos, intenté‚ el experimento de contar porciones de oveja en lugar del animal entero.
Es una tontería mirar debajo de la cama. Si tu mujer tiene una visita, lo más probable es que la esconda en el armario. Conozco a un hombre que se encontró con tanta gente en el armario que tuvo que divorciarse únicamente para conseguir donde colgar la ropa.
Dices que conociste a John en un ascensor, y mi pregunta es: ¿subía o bajaba? Esto es muy importante porque, cuando bajamos en un ascensor, siempre tenemos una sensación de vacío en el estómago que a veces puede confundirse con amor. En cambio, si subía, se trata de un caso claro de flechazo a primera vista, y también demuestra que John es un joven en periodo de ascenso. (De una carta a su hija Miriam)
Sus ojos, su garganta, sus labios... Todo en usted me recuerda a usted, excepto usted misma.
Hay algo que nunca olvidaré mientras pueda recordarlo y es que las madres de algunos de nuestros mejores hombres eran mujeres.(
Al camarero de un restaurante) Hoy no tengo tiempo para almorzar. Traiga la cuenta.(En el guardarropa) ¿Me deja su chaqueta, señor Marx? - Si, que la tengan lista para el jueves.
A quien va usted a creer, ¿A mí, o a sus propios ojos?
Bebo para hacer interesantes a las demás personas.
Inteligencia militar son términos contradictorios.
Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!
Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.
Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer. Detrás de ella, está su esposa.
El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución.
Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota.
El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla, está hecho.
Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente.
He disfrutado mucho con esta obra, especialmente en el descanso.
¿Servicio de habitaciones? Mándenme una habitación más grande.
He pasado una noche estupenda. Pero no ha sido esta.
No piense mal de mí, señorita, mi interés por usted, es puramente sexual.
No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo.
Nunca olvido una cara. Pero en su caso, haré gustoso una excepción.
O usted se ha muerto o mi reloj se ha parado.
Jamás aceptaría pertenecer a un club que admitiera como miembro a alguien como yo.
La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.
La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.
La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión, voy a la biblioteca y me leo un buen libro.
No me gustó la representación, pero después la vi en circunstancias más adversas: el telón estaba levantado.
Recordad que estamos luchando por el honor de esa mujer, lo que probablemente es mas de lo que ella hizo jamás.
Sólo hay una forma de saber si un hombre es honesto. Preguntárselo. Y si responde 'si', sabes que esta corrupto.
Soy tan veterano en este oficio que llegué a conocer a Doris Day antes de que fuera virgen.
Humprey Bogart vino la otra noche a casa y acabó completamente borracho, algo por otra parte bastante normal en él. Cuando va cocido es un pelmazo, pero la verdad es que no mejora mucho cuando esta sobrio.
Supongo que había que inventar las camas de agua. Ofrecen la única posibilidad de beber algo a media noche sin pisar al gato.
Una mañana me desperté y mate a un elefante en pijama. Me pregunto como pudo ponerse mi pijama.
Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!.
¿No es usted la señorita Smith, hija del banquero multimillonario Smith? ¿No? Perdone, por un momento pense que me había enamorado de usted.
¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?
Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.
¿Pagar la cuenta?... ¡Qué costumbre tan absurda!
Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína.
Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida... lo cual no dice mucho en mi favor.
Hasta luego cariño... ¡Caramba!, la cuenta de la cena es carísima... ¡Es un escándalo!... ¡Yo que tú no la pagaría!
Estaba con esa mujer porque me recuerda a ti... sus ojos, su cara, su risa... De hecho, me recuerda a tí más que tú.
Señorita... envíe un ramo de rosas rojas y escriba "Te quiero" al dorso de la cuenta.
El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida... y luego ya no hay quien se lo quite de encima.
Oh! Nunca podré olvidar el día que me casé con aquella mujer... Me tiraron píldoras vitamínicas en vez de arroz.
¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta.
- ¿Por qué y cómo ha llegado usted a tener veinte hijos en su matrimonio?- Amo a mi marido.- A mí también me gusta mucho mi puro, pero de vez en cuando me lo saco de la boca.
M. Dumont: Dime Wolfie, cariño, ¿tendremos una casa maravillosa?
Groucho: Por supuesto, ¿no estarás pensando en mudarte, verdad?
M. Dumont: No, pero temo que cuando llevemos un tiempo casados, una hermosa joven aparezca en tu vida y te olvides de mí.
Groucho: No seas tonta, te escribiré dos veces por semana.-
¿Me lavaría un par de calcetines? (...) Es mi forma de decirle que la amo, nada más.
Cásate conmigo y nunca más miraré a otro caballo.¡
No permitiré injusticias ni juego sucio, pero, si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared... ¡Y daremos la orden de disparar!¡
Cavar trincheras! ¡Con nuestros hombres cayendo como moscas! No tenemos tiempo para cavar trincheras. Las tendremos que comprar prefabricadas."
Chico: Un coche y un chófer cuestan demasiado. He vendido mi coche.
Groucho: ¡Qué tontería! En su lugar, yo hubiera vendido el chófer y me hubiera quedado con el coche.
Chico: No puede ser.
Necesito el chófer para que me lleve al trabajo por la mañana.
Groucho: Pero, ¿cómo va a llevarle si no tiene coche?.Chico: No necesita llevarme. No tengo trabajo."
Perdonen que no me levante para saludarlos. (Epitafio de Groucho)

HACHAZOS II



Sumergido en el fondo de un fango áspero, plagado de caracoles rojos, pierdo el tiempo. Entrecorto frases y aliento. Me muero de a poco. Pulmones de goma insuficientes.
Ahogo. Sopor. El tórax cede ante una presión incontenible, como una represa a punto de rebalsar.
Cosquillean los pies. Río a carcajadas.
Otra no queda.

HACHAZOS


Solo
invoco tu sombra
(hinchada de harina).

Solo
respiro en tu anca
(abierta empanada)

Solo
consumo tus poros
(agujeros peludos)

Solo
chupo mi sangre
(con hambre de liendre)
de Oriente.

COINCIDENCIAS ENTRE DADÁ Y EL CUT UP



Tristan Tzara
Para hacer un poema dadaísta:
Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo. "

A fines de los años ’50, cuando París era una fiesta por segunda vez en el siglo, el pintor Brion Gysin cortaba una tela con vistas a montarla en un bastidor cuando presionó más de la cuenta con su navaja, abriendo una ventanita rectangular en la capa superior de la pila de diarios que usaba para proteger su mesa de trabajo. Nunca una página del New York Herald Tribune fue tan poética como ese día: gracias al pulso un poco desorbitado de Gysin, viejo adepto a los energizantes artificiales, el texto de una noticia remota ascendía de las profundidades, reaparecía por azar y, enmarcado por el primer ejemplar de la pila, que le proporcionaba un contexto nuevo, despabilaba inesperadas reservas de sentido. Fue una suerte que el desliz ocurriera en el Beat Hotel de Madame Rachou, la guarida de la rue Gît-le-Coeur que Gysin compartía con William Burroughs, su flamante amigo beatnik. Burroughs, que acababa de poner punto final a los alucinados cortocircuitos de Almuerzo desnudo, casi no necesitó chequear el hallazgo de Gysin para paladear su encanto: “Cualquiera que tenga un par de tijeras puede ser poeta”, diagnosticó.

Es la técnica del “cut-up” –“cut and paste”, se diría en lenguaje cibernético– o del collage, tan empleada en la pintura. Burroughs grababa al azar ese material aparentemente inconexo, escuchaba luego la cinta y la detenía en un punto para pasar a máquina una frase o varias. El segundo paso consistía en componer un texto doblando una de las páginas mecanografiadas e instalando la mitad en otra página “con la intención de alterar y expandir estados de conciencia en uno mismo y también en los lectores”. Decía que las palabras “están vivas como animales, no les gusta que las enjaulen. Corten las páginas y dejen a las palabras en libertad”.

jueves, noviembre 02, 2006

EL BUFÓN PUNK



Albert Plá








No es un cantautor. Actor, bufón, juglar, esteta y performer políticamente incorrecto...
Extracto de crítica de La Jornada
"En realidad, el talento de Plá está en hacer reír al auditorio con tragedias; sus bromas, o más bien su juego con la ironía, es brutal y así, por ejemplo, el abuelo que coleccionaba enfermedades se superpone con imágenes sobre diferentes patologías, algunas francamente conmovedoras, que terminan por agobiar al espectador; todo esto, con un niño disfrazado de hombre araña que confunde la palabra hámster con cáncer y que el abuelo se ocupa puntillosamente de corregir. Otro sketch desopilante es el de Plá, a la manera del subcomandante Marcos, pasamontañas y pipa, pero con la camiseta del Barça, declarando en un tape la guerra a España. En la imagen aparece una asistente que le quita el pasamontañas y le pone una media en la cara que deforma sus rasgos y su voz; no contenta aún con el asunto, le pasa una máscara de un mono. La infaltable mención de las drogas llega durante un paseo en el que come un hongo que lo lleva a un viaje por diferentes momentos de su historia y que termina en un orgasmo. Hacia el final, llega al pueblo donde debe hacer firmar el permiso para la construcción del complejo industrial. Lo espera un levantamiento popular que es violentamente reprimido en la pantalla, en tanto, Farrés y él cantan "Gracias a la vida". "No se preocupe jefe, el intendente ya firmó... ¿si hubo problemas? Los cuatro exaltados de siempre", dice por celular a su jefe. El malo de la película es la evidencia de un artista inquieto y con una firme propuesta en la cual la crítica y la ironía son su mensaje".
El Gallo Eduardo Montenegro
los pajaritos cantan las nubes se levantan
las gallinas ponedoras en vez de poner huevos
consuelan a un gallito desolado
pues como cada mañana cuando fue a anunciar el día
el gallo se quedó sin habla la voz no le salía
tenía una afonía y ni cacarear podía
por mucho que abriera el pico no le salía ni pío
cómo iba a empezar el día si su canto no se oía
estaba convencido que el mundo se acabaría
así que san se acabó
el sol sólo saldrá el día en que las gallinas
se pongan a mear
presta atención
a lo que este gallo afónico te quisiera decir
kikirikikí...
los pajaritos cantan las nubes se levantan
el mundo gira gira y gira
el sol brilla brilla y brilla
creer que se detendrían porque un gallo
padeciera una afonía eso era una tontería
como esa que algunos hombres creen
que viven eternamente
que su alma sube al cielo
aunque su cuerpo haya muerto como si en el firmamento
hubiera sitio para tantos
san se acabó
lo único que sube al cielo
son los pedos que se tiran los gusanos cuando comen sus despojos
parecía el patito feo abandonando el gallinero
le despedían con pañuelos llorando sus gallinas
sin rumbo ni norte alguno
el gallo se fue errando hasta que un día muy cansado
se paró a dormir un poco era el reposo del guerrero
y en un bosque encantado
bajo un roble milenario
no hay futuro dijo el sabio
siguió preguntando en vano
quién puñeta fue primero
fue la gallina o fue el huevo
así que san se acabó
el amanecer llegó y no se oyó cantar un gallo
ese día tan absurdo lo estaba anunciando un búho
presta atención a lo que un burro cualquiera
opinaría sobre esta absurda cuestiónia
ia ia iai
los pajaritos callan era un búho quien cantaba
hola gallo dijo el búho esto es un bosque encantados
oy el bicho que buscabas
yo soy quien despierta al sol cada mañana
al lobo vegetariano y al león republicano
y a todos los bichos raros
soy un búho yo soy brujo
te has fijado que cursi es la moraleja
del cuento de la lechera
aquí nada es como parece
aquí uno no nace uno se haces
sin que nadie te lo mandes
ólo se hace lo que place
atrévete si quieres a no hacer nunca lo que debes
san se acabó
aquí hay gallo encerrado
donde está el cuarto pié del gato
más vale pregunta en mano
que cien respuestas volando
presta atención
yo sé cómo arreglar el mundo
ruego un poco de silenciol
o diré bien fuerte y claro pero sólo una vez
xiu xiu xiu...
yo cantaré así así o asá o como a mí me dé la gana cantar
xiu xiuiai iaikikirikiki
los pajaritos cantan las nubes se levantan
en verdad quién fue primero la tortuga o el conejo
existe realmente una gallina que ponga los huevos de oro
érase una vez un gallo que sabía el final del cuento
que fueron muy felices que comieron perdices
a mí me importa un pito si el mundo funciona
a pilas con butano o gasolina
es doloroso ser sabio y descubrir la sopa de ajo
apartó un árbol enorme y por fin pudo ver el bosque
yo lo que quiero es largarme con la música a otra parte
san se acaból
os músicos de bremen han sido asesinados
el burro el perro el gato
pero el cadaver del gallo aún nadie lo ha encontrado
presta atención
sabes tú qué pasaría si el viento y el agua
y toas las cosas transparentes de repente
tuvieran color
pues que bla bla bla bla...
Pepe Botika
Pepe Botika es un honrado traficante
tomando copas me lo encuentro
to los días me cuenta historias de sus años en la cárcel
a veces había suerte y si tenía pasta salía.
Ay ay ay ay ay ay ay
qué vergüenza,
ay ay ay ay ay ay ay S
eñoría, ay ay ay ay ay ay ay
¿cuánto cuesta ay ay ay ay ay ay ay su amnistía?
Lo colocaron con las manos en la masa c
uando venía del campo de coger higos
entodavía no l'an visto por su casa
lo tienen preventivo en una celda de castigo
Ay ay ay ay ay ay ay
¿Dónde están ay ay ay ay ay ay ay mis amigos ?
ay ay ay ay ay ay a
y tán encerrados
ay ay ay ay ay ay ay sin motivo.
Carabanchel, La Modelo, Herrera de la Mancha.
Cáceres II, Alcalá Meco, Puerto de Santa María.
El contrabando era su oficio más brillante
y las fronteras se las salta to los días
tengo colegas en casi todas las cárceles
era de Plasencia me parece que decía
Un día le hiceron un registro al soterrizo
y le encontraron 20 kilos de chorizo
hashís, caballo y cocaína
pal que compre pues ya lo dijo dios : no sólo de pan vive el hombre.
Ay ay ay ay ay ay ay
¿Dónde están ay ay ay ay ay ay ay mis amigos?
ay ay ay ay ay ay
ay tán encerrados
ay ay ay ay ay ay ay sin motivo.
Carabanchel, La Modelo, Herrera de la Mancha.
Cáceres II, Alcalá Meco, Puerto de Santa María Santa María.
Salió un claro entre las nubes, hemos vuelto a ver el sol.
Como dos presos comunes, en el tejao de una prisión.

martes, octubre 24, 2006

LINIERS, UN GROSSO DE VERDAD

VISITEN AUTOLINERS, una historieta por día...y verán cosas como las que figuran a continuación...
Salú



























lunes, octubre 23, 2006

PASAJE ABIERTO...SIN RETORNO













Perico y el otro pendejito pasaban los viernes tipo cinco a buscar la teca. Perico era un cana cincuentón, zorro viejo, mañero y algo ridículo. Tenía unas gafas negras ultraberretas de plástico, con patillas de chapa grabadas con la palabra “Police”. El pibe estaba recién horneado de la Vuce. Un oficialito cara de nada, hombros metidos para adentro, pálido y petisón. Tocaban el timbre, yo les abría la puerta eléctrica apretando un botón colorado, y los vigis se mandaban a paso firme.
La primera vez fue a los tres días de abierto el Hotel. A mi me llamaron para laburar nueve horas, mil mangos, y franco y medio por semana. No estaba mal. Igual, para no banquinear, sigo con el relato. Nada, arranqué, un empleo tranqui: mover a las mucamas, recepcionar los pedidos de comida, mandar el frigobar a la pieza, avisar cuando se terminaban los turnos, y ese tipo de cosas. Sé que se mueren por saber si se escuchan los gritos, si me calentaba, si había tramposos, si había “cositas raras”. Para qué les voy a mentir. Había DE-TO-DO. Ni la más puta idea se dan. Vuelvo. El Hotel estaba catalogado como “residencial tres estrellas”, ya que estaba en zona céntrica, y por supuesto, no tenía todos los papeles al día. Por ende, recibíamos cada viernes, a estos dos parroquianos de la Tercera que se llevaban doscientos mangos. En todo caso si no pagábamos, podríamos recibir sospechosas inspecciones para ver si había menores en el establecimiento, por ejemplo. La cifra del pago duraría más o menos un trimestre. Si las cosas iban bien, el monto aumentaría a los tres meses posteriores y así sucesivamente. ¿Me siguen?
“Cómo anda compañero”, tiraba Perico, algo nervioso, mirando para todos lados. Le decía compañero a todo el mundo, ya que para él, todo el país era peronista. El otro boludo se ponía un metro atrás de la ventanilla. Era extraño nuestro contacto, porque el no me veía casi, gracias al vidrio espejado. Las "visitas" ya eran parte de mi rutina . Separar la plata, rodearla con una gomita, ponerla en un sobre de papel madera, esperar a que venga Perico, y ya. Listo el pollo, pelada la gallina.
Pasaron los viernes y los trimestres. “Cómo anda compañero”. “Bien Perico, en la lucha. Estresado. Viste cómo es este laburo”. Perico se cagaba de risa mientras pitaba como un animal. Uno de esos tantos viernes, parecía algo más nervioso de lo habitual. Encima había caído solo, sin su diminuto compañero. “Te tengo que pedir un favor”. “Decime Perico, no hay problema”. “Me tenés que hacer la gamba. Necesito un turno para hoy a la noche, tipo once. Es una colega que está más buena que comer pollo con la mano. Punto caramelo”. “Mirá, Peri, no quiero comprometerme..”. “Desde ya, desde ya. Noo te quiero meter en ningún quilombo pibe. Yo te aseguro que cobro y te hago un regalito. Una atención, viste”. “Si venís a esa hora, el trompa no aparece. Perico, tenés que saber una cosa. Esto yo lo hago porque vos sos un tipo piola. Pero ni a mis amigos les tiro un centro así. ¿Está claro?”. “Gracias flaquito”. “Venite mañana”. “Quedate muzza, que aparecer, aparezco seguro”. Nos reímos bajito, cómplices.
Exactamente a las once de la noche, escuché el timbre. Miro por el visor del telecomunicador, y ahí estaba Perico vestido de civil, junto a una mina de treinta pirulos, morochita. Les abrí. “Un turno por favor”. “Habitación 23. Primer piso, tercera puerta a la derecha”. “¿Qué te debo?”. “Veinticinco pesos. Sírvase”. Le entregué las llaves. Perico me guiñó el ojo mientras guardaba el vuelto de cincuenta que le pasé por debajo del vidrio divisorio. La acompañante realmente estaba buena. Y más para Perico, que estaba algo gordo, que tosía como un perro. Aunque su pelo engominado, su sonrisa permanente y su derroche de simpatía, supongo que algo de efecto habrían causado en la piba.
Había bastante laburo. Era viernes, principios de mes y hacía calor: la combinación perfecta. Me esperaba una noche agitada. Riiiiiinggg. Teléfono de recepción. Era Perico. Jadeaba, tembloroso. “Por favor flaco, llamá a una ambulancia. Te lo pido por lo que más quieras”. “¿Qué pasa Peri? No jodas…”. “Por el amor de Dios…”. Parecía que se iba a largar a llorar. Yo pensaba en el enorme quilombo en el que me estaba metiendo. Un cana que se había mandado una cagada soberana. Llamé. A los cinco minutos me caen los paramédicos. Le dije a una mucama que se quede en recepción, y que en caso de que llegue alguien, que diga que no hay más lugar, que la sala de espera está hasta las bolas y qué se yo cuanto. Subimos. Golpeo la puerta y me anuncio. Ambos responden y me dicen que pasemos, que los ayudemos por el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Llaveo y abro. Increíble. El golpe de mi mandíbula contra el suelo debe haber causado un sismo grado siete en la escala de Richter. Los paramédicos se aguantaban la carcajada. La mina estaba en cuatro patas, con la cabeza tapada por una sábana, y Perico prendido por detrás. “No me puedo despegar. Estoy abotonado”. Esa frase la retengo hasta el último de mis días. Sigo. Uno de los ambulancieros fue de un pique hasta el móvil a traer una camilla. Perico no quería saber nada. La trajo igual. La pareja adherida en una pose poco sugerente fue tapada con una sábana de dos plazas blanca. Como pudieron, se subieron a la camilla. La escena era surrealista. Algunos curiosos se asomaban desde las otras habitaciones. Los dos tipos de la ambulancia los bajaron por la escalera, colorados, o porque aguantaban la risotada, o porque pesaban mucho. Me inclino por la primera. Un bulto blanco, como un enorme fantasma, haciendo equilibrio en un pedazo de plástico. Increíble. Se fueron. Le dije a los locos que no hagan mucho quilombo con la sirena y las luces, que me espantan a la clientela. Ni hablemos de los buchones del barrio, en especial los dueños de otros negocios, que podrían avisarle al dueño sin dudarlo. Un buen punto, pero dueño, con todo lo que ello implica.
Quedé muy intrigado por lo que pasó. La piloteé re bien. No tuve ningún problema. Pero la verdad, no veía la hora de que sea viernes nuevamente para verle la cara a Perico. Miércoles, jueves, viernes. Llegó el día. Timbre. Sorpresa: Peri no estaba, aunque sí su ayudante, el oficialito flacucho cara de nada. Pasa. Me saluda algo excitado. Le pregunto por el viejo. “¿No te enteraste? Se armó un jaleo de novela en la taquería”. Me sorprendió que haya usado la palabra “jaleo”. “Pasá”. Lo dejé entrar a mi habitáculo. Me miró algo extraño. Será por haberme visto por primera vez a la cara. “La cosa es muy complicada. Parece que Perico después de chamuyarse a esta minita, poli ella y muy bonita, concretó y la trajo para acá”. Asentí la obviedad. “Bueno, lo que pasó, es que el muy hijo de puta le hizo el orto a la pendeja, sin piedad. La mina que nunca lo había hecho, te imaginarás que sintió el impacto…”. “¿Y?”. “OK. ¿Viste que los llevaron en ambulancia, abotonados? Bueno, la piba no se qué problema tuvo en el ano… la cosa es que quedaron pegados. Les hicieron una pequeña intervención quirúrgica, nada del otro mundo. Y listo. Cada uno por su lado”. “Perdoname que insista, pero ¿qué carajo pasó después?”. El pendejito hizo una pausa, tomó aire, sonrió con algo de maldad y largó: “Se pudrió todo. Se la mandó completita. Resulta que los dos estaban de trampa. Él tuvo bardo a dos aguas. Con la mujer ni hablemos. Pero el tema es con la piba. La mina, poli como te dije, era la hembra del comisario nuevo, un viejo choto de quinientos kilos que le daba todos los gustos. Y para peor, el chancho nunca se la había puesto por la cola. Así que te imaginarás…”. Pensé que todo era una joda. Encima este turro parecía disfrutar de la situación. Me daba lástima Perico. “¿Y por qué no vino?”. “No vino y no creo que venga. El taquero éste se re calentó. Además tiene conectas en el Ministerio, en La Plata. Posta, posta. La cosa que el lunes a primera hora le solicitó el traslado. Mágicamente el martes ya tenía respuesta. Pobre Perico, lo mandaron a un puesto de policía vial en las afueras de Pedro Luro, así que ya debe estar por allá…”. El turro del miliquito se regocijaba. Yo me quedé estupefacto. Le pagué lo de siempre y se fue. “Nos vemos el viernes”. Me quedé pensando: “Pedro Luro”. Una de las calles más importantes de Mar del Plata. Un pueblo chico que queda cerca de Bahía Blanca. Capital Nacional del Ajo, de la Cebolla, o algo así. Bah, creo.

viernes, octubre 20, 2006

CROSS A LA MANDÍBULA (O QUÉ SIGNIFICA ESCUPIR SEGÚN ROBERTO ARLT)

















PALABRAS DEL AUTOR

Con “Los lanzallamas” finaliza la novela de “Los siete locos”.
Estoy contento de haber tenido la voluntad de tra­bajar, en condiciones bastante desfavorables, para dar fin a una obra que exigía soledad y recogimiento. Es­cribí siempre en redacciones estrepitosas, acosado por la obligación de la columna cotidiana.
Digo esto para estimular a los principiantes en la vocación, a quienes siempre les interesa el procedi­miento técnico del novelista. Cuando se tiene algo que decir, se escribe en cualquier parte. Sobre una bobina de papel o en un cuarto infernal. Dios o el Diablo están junto a uno dictándole inefables palabras.
Orgullosamente afirmo que escribir, para mí, cons­tituye un lujo. No dispongo, como otros escritores, de rentas, tiempo o sedantes empleos nacionales. Ganarse la vida escribiendo es penoso y rudo. Máxime si cuan­do se trabaja se piensa que existe gente a quien la preocupación de buscarse distracciones les produce surmenage.
Pasando a otra cosa: se dice de mí que escribo mal. Es posible. De cualquier manera, no tendría dificultad en citar a numerosa gente que escribe bien y a quienes únicamente leen correctos miembros de sus familias.
Para hacer estilo son necesarias comodidades, ren­tas, vida holgada. Pero, por lo general, la gente que disfruta de tales beneficios se evita siempre la molestia de la literatura. O la encara como un excelente proce­dimiento para singularizarse en los salones de sociedad.
Me atrae ardientemente la belleza. ¡Cuántas veces he deseado trabajar una novela que, como las de Flaubert, se compusiera de panorámicos lienzos…! Mas hoy, entre los ruidos de un edificio social que se des­morona inevitablemente, no es posible pensar en bordados. El estilo requiere tiempo, y si yo escuchara los consejos de mis camaradas, me ocurriría lo que les sucede a algunos de ellos: escribiría un libro cada diez años, para tomarme después unas vacaciones de diez años por haber tardado diez años en escribir cien razonables páginas discretas.
Variando, otras personas se escandalizan de la bru­talidad con que expreso ciertas situaciones perfecta­mente naturales a las relaciones entre ambos sexos. Después, estas mismas columnas de la sociedad me han hablado de James Joyce, poniendo los ojos en blanco. Ello provenía del deleite espiritual que les ocasionaba cierto personaje de “Ulises”: un señor que se desayuna más o menos aromáticamente aspirando con la nariz, en un inodoro, el hedor de los excrementos que ha defecado un minuto antes.
Pero James Joyce es inglés. James Joyce no ha sido traducido al castellano, y es de buen gusto llenarse la boca hablando de él. El día que James Joyce esté al alcance de todos los bolsillos, las columnas de la sociedad se inventarán un nuevo ídolo a quien no leerán sino media docena de iniciados.
En realidad, uno no sabe qué pensar de la gente. Si son idiotas en serio, o si se toman a pecho la burda comedia que representan en todas las horas de sus días y sus noches.
De cualquier manera, como primera providencia he resuelto no enviar ninguna obra mía a la sección de crítica literaria de los periódicos. ¿Con qué objeto? Para que un señor enfático entre el estorbo de dos llamadas telefónicas escriba para satisfacción de las personas honorables:
“El señor Roberto Arlt persiste aferrado a un realis­mo de pésimo gusto, etc., etc.”
No, no y no.
Han pasado esos tiempos. El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino es­cribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un “cross” a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y “que los eunucos bufen”.
El porvenir es triunfalmente nuestro. Nos lo hemos ganado con sudor de tinta y rechinar de dientes, frente a la “Underwood”, que golpeamos con manos fatigadas, hora tras hora, hora tras hora. A veces se le caía a uno la cabeza de fatiga, pero… mientras escribo estas líneas, pienso en mi próxima novela. Se titulará “El amor brujo” y aparecerá en agosto del año 1932.
Y que el futuro diga.

ROBERTO ARLT

EL ORGULLO DE DECIR NO II

















LA CORPORACIÓN

La Corporación es un nicho, un circuito cerrado.

La Corporación es espíritu de cuerpo, verticalismo.

La Corporación es una poderosa entidad que pelea por un interés común, homogeneizando, generando pertenencia, identidad y cohesión interna.

La Corporación es un monstruo pantagruélico, voraz como la propia Nada. Ningún resquicio queda a su paso. Es la adhesión o la marginación.

Sus objetivos pueden contraponerse con los de otra Corporación. Hay disputas, tironeos, que no necesariamente llegan a ser antagónicos.

La Corporación abarca todos los aspectos de la vida en sociedad, mediatizándola. Comprende iglesias, barrabravas de fútbol, karatecas, heladeros, taxistas, escritores de poesía, obreros de la construción, operadores de radio, biológos marinos, abogados, enfermeros, policías, camioneros y vendedores ambulantes, entre tantos otros.

Comprende jerarquías indiscutibles, escalafones, rangos.

Corporación es PODER.

Corporación es CONTROL SOCIAL, es mantener el agua en su cauce. Posee una brutal “normalidad”.

Pertenenecer a una de ellas significa obedecer, acatar, “formar parte de”, ponerse la camiseta, dar la vida por la insignia sin esperar nada a cambio, entregarse, ceder con abnegación.

Pertenecer implica “tener códigos”, hermetismo, secretismo, complicidad, encubrimiento. El silencio y la mirada al suelo son virtud. Quien no cumple, es “buchón”, “traidor”. En definitiva, “no es leal”.

Pertenecer implica, aunque no se desea en prima fasce, odiar, defenestrar, despreciar, discriminar, parcelizar, separarse de-Otro. Paradójicamente, esto fortalece el funcionamiento de las Corporaciones.

También significa obtener beneficios de todo tipo, desde económicos y laborales, hasta de la propia percepción egocéntrica del individuo, y el reconocimiento del Otro-grupal.

Se puede acceder de muchas maneras. Las más comunes: lazos de sangre, de amistad, de obsecuencia, de obediencia. Puede haber excepciones (excepcionales).

En un lugar donde es regla, hábito y hasta ley implícita, no pertenecer a una de ellas significa estar absolutamente desprotegido en el espacio social. Se traduce en una vulneralibilidad-negatividad completa: no trabajar, no estudiar, no comer, no vida, no-acceso…no-no-no...

Quienes no pertenecemos, estamos orgullosos de estar afuera. Y nos cagamos en ellas, aunque pagemos un precio alto por eso. Nos nos importa saltar al vacío por encima de sus retenes.

Somos mercenarios cobardes e irrespetuosos, que nos burlamos de sus líderes, que no tenemos parientes influyentes y si los tuviéramos, los estafaríamos.

Si es necesario, nos traicionaríamos a nosotros mismos.

Las creaciones humanas más “auténticas”, como las Corporaciones, tienen como objeto encerrojar el espíritu, acumular poder e imponer ideas e intereses mezquinos. Y no estamos dispuestos a colaborar en tan miserable tarea.

TODO LO QUE NO TIENE IDENTIDAD SOBREVIVE.



EL ORGULLO DE DECIR NO



A LOS ESPÍRITUS LIBRES

Ácratas, librepensadores, iconoclastas, timadores, egoístas no ególatras, estafadores, artistas, chulos, mentirosos y advenedizos, ¡escuchad!..

La vida es placer, disfrute. Es hacer lo que uno realmente quiere y desea con toda el alma, sin ataduras.

La vida es nuestra y de nadie más. Nos pertenece, qué joder!

El mundo nos proporciona a diario dosis contundentes de espanto, muerte, infelicidad, crueldad y sufrimiento. Ese bombardeo incesante de excremento nos genera una profunda angustia.

Como bien dijo alguna vez Sigmund Freud, para paliar el malestar, disponemos de nuestra voluntad para evadirnos.

Las actividades artísticas, la instrospección, el ascetismo, el goce físico, las cumbres del placer, las percepciones distorsionadas, las pulsiones, los caudales de energía, deben liberarse sin pausa.

Los convencionalismos sociales encorsetan, maniatan nuestra felicidad.

El principal enemigo: el trabajo asalariado.

Necesitamos del dinero para sobrevivir, eso es indudable. Pero también necesitamos, como los peces el agua, libertad.

Traduzcamos: libertad igual a ocio. El ocio no es ni creativo ni productivo. Es ocio y punto. Es nuestro principal derecho. Nadie debe decirnos qué debemos hacer con Él.

Por lo tanto, debemos proveernos del sustento diario de la manera menos dolorosa posible, evitando principalmente el desgaste corporal, que nos recorte nuestra capacidad de disfrute.

Si la lana viene a cambio de algo placentero, inmejorable situación.

Si hay que “sacrificarse” (horrenda palabra), hay que hacerlo de la manera más beneficiosa posible (para nosostros).

Por eso: asaltad oficinas públicas, contratos fantasmas, cargas horarias irrisorias, becas y pasantías truchas, ayudas de ONG´s.

Es importante el no-compromiso.

Así podrás leer, escribir, pintar, actuar, tocar un instrumento, amar, practicar un deporte, robar, incendiar una iglesia, confeccionar títeres, coger, asesinar, o simplemente perder el tiempo.

HAZ LO QUIERAS, SERÁ TU LEY.

miércoles, octubre 18, 2006

SUPERACIÓN

Señoras y señores:
Tengo en mi poder "SUPERACIÓN", el último disco de Mister América, probablemente la mejor banda de rock de Argentina.
Para quienes no son platenses, o no hayan vivido allí, no saben lo que se pierden.
Por lo pronto, tiene un sitio web donde pueden conocer ( Y BAJAR) algo de su obra.
Salud.
Disfrutenlos.
Gracias Mr. A.!!!



martes, octubre 17, 2006

QEPD



















Pasó con Rosas, Alberdi y con Evita, entre tantos otros. Ahora con Juan Perón.
¿Somos necrofílicos?
¿Muestra algo de nuestro costado perverso?
¿Qué es esa fascinación por la muerte?
¿Por qué?

domingo, octubre 15, 2006

SHHH!!!



Siempre detesté el prusiano crepitar de tus pasos por la galería. Punzantes, prolijos y perfectos.
Hoy no escucho nada.
Todo es vacío.
Afonía.
Mutismo.

Todo es silencio

sábado, octubre 14, 2006

100% ARGIE...

Ni el dulce de leche, ni la birome, ni el tango ni el colectivo, son tan representativos como nuestro Héroe: RAFAEL DI ZEO.












Acosado. Di Zeo demuestra una vez más su inocencia.

















Laburando. Dando la vida por los colores.

CHE, FUERA DE JODA...¿Y SI ES?

¿Se imaginan qué quilombo se arma si la Holgado resulta ser la hija del Primer Trabajador?
¿Qué opinión tendrán Isabelita y los beneficiarios de la herencia (incalculable, por cierto)?












Papi y la Nena

viernes, octubre 13, 2006

GARGAJITO



















Juan, para los amigos.


"Quien tome merca con un billete, no sólo deberá sentir tronar el escarmiento, sino que es un estúpido y un inverbe". Perón, Juan Domingo; "Aforismos desde Puerta de Hierro", Madrid, 1971. Reedición de Bonasso Editorial ("Lopecito fue el culpable de todo. El viejo es el Viejo".) Primavera Kirchnerista, Río Gallegos, 2006/20...